Durante los últimos quince años el transporte de mercancías ha dejado de ser un mero proveedor de servicios para convertirse en una infraestructura económica esencial, habiendo tenido que adaptarse a cambios económicos, regulatorios, tecnológicos, energéticos y sociales.
No todos los hitos han tenido la misma relevancia; algunos de ellos han cambiado de forma permanente las reglas del juego.
En 2011 el sector todavía sufría las consecuencias de la crisis financiera iniciada en 2008, apareciendo en escena cuestiones como la caída de actividad, desaparición de miles de empresas, fuerte presión sobre precios y deterioro de los márgenes, o la sobrecapacidad de oferta.
En el periodo 2014-2019 se produjo una recuperación progresiva, gracias al crecimiento del consumo, el aumento de exportaciones, una mayor profesionalización de la gestión, la explosión del comercio electrónico, el incremento de la actividad logística y de quizás de manera tímida la concentración de empresas.
Sin embargo, en 2020 la situación cambió radicalmente con la COVID-19. Con la pandemia se produce el cierre de fronteras, problemas de suministro y consecuentemente falta de determinados productos, demostrándose que el transporte es un servicio esencial.
Ese año se produce el mayor cambio en el comercio europeo, con la salida de Inglaterra de la Union Europa, con el denominado Brexit; teniendo como consecuencia nuevos procedimientos aduaneros y por lo tanto incremento de burocracia y una mayor complejidad operativa para transportistas internacionales.
Desde 2021, se aprecia entre otros un importante incremento del precio del combustible, incremento de costes laborales, subida de tipos de interés, aumento de costes financieros; posicionándose la logística como un actor vital en la actividad económica de las empresas.
Como consecuencia de la crisis y debido a las negociaciones del CNTC con la Administración, de finales del 2021; se publica en marzo de 2022, posiblemente una de las reformas sectoriales más relevantes de las últimas décadas en España a partir de la cual se producen cambios estructurales en el sector, como la prohibición de carga/descarga por parte de los conductores, la fórmula de indexación obligatoria del combustible. Condiciones que se suman a otras anteriores como la acción directa o la ley de morosidad con la que dejo de ser un problema contractual y de supervivencia para muchas empresas, para convertirse también en una cuestión de supervisión administrativa.
De nuevo circunstancias externas, interfieren en los flujos comerciales con la invasión rusa en el 2022 de Ucrania, generando de nuevo incremento de los costes energéticos e incertidumbre económica en todos sus aspectos, y con todo ello descubrimos la fragilidad de las cadenas de suministro y todo lo que ello comporta.
El Paquete de Movilidad, un antes y un después
Desde entonces hasta los momentos actuales se han producido otros hechos relevantes, como el Paquete de Movilidad Europeo siendo probablemente la reforma regulatoria más importante de las últimas décadas, estableciendo nuevas reglas de cabotaje, regulación del desplazamiento de conductores y retorno de vehículos, refuerzo de los controles.
La aprobación del Pacto Verde Europeo, con el que la reducción de emisiones se coloca en el centro de la actividad de las empresas del sector de transporte, debiendo tener presente la sostenibilidad en todos sus aspectos, y formando parte de la estrategia empresarial. Y con ello la pregunta que nos hacemos es ¿con qué energía moveremos las mercancías dentro de veinte años?, ahora abogamos por la neutralidad energética no existiendo todavía una tecnología claramente dominante para el transporte pesado de larga distancia.
Si bien el mayor desafío empresarial de actualidad y que se convertido en problema estructural, es la escasez de profesionales y especialmente de conductores, cuestión nuclear para el futuro de la actividad. A ello unimos el fenómeno de la concentración empresarial con el crecimiento de grandes operadores logísticos mediante diferentes procesos de integración, si bien el sector sigue siendo muy atomizado, pero mucho menos que en 2011.
Unido a ese proceso de concentración, surge la necesidad de profesionalización, ya que se incrementa la necesidad de no ser solo gestor operativo, debiendo asumir responsabilidades de todo tipo inherentes a la actividad empresarial.
Nueva etapa con la gestión del dato y la IA
La revolución tecnológica es el cambio más visible al que nos enfrentamos en el momento actual, conceptos como la geolocalización, la gestión de flotas, plataformas digitales, en resumen, la analítica y gestión del dato son ya compañeros de viaje en la gestión de nuestras empresas.
A las que se une de manera imparable la inteligencia artificial la cual nos permitirá en cierta medida la optimización de rutas, mantenimiento predictivo, predicción de la demanda junto con nuestros cargadores y unido a ello automatización administrativa.
Los momentos que más hancambiado el sector
• La recuperación tras la crisis financiera y la profesionalización empresarial.
• La revolución del comercio electrónico y de la logística avanzada.
• La pandemia de Covid-19 y la crisis de suministros.
• El incremento de la regulación europea, el Paquete de Movilidad europeo.
• La transición energética y climática impulsada por el Pacto Verde Europeo.
• La digitalización de la gestión empresarial.
• La crisis de conductores profesionales.
• La concentración progresiva de operadores.
• El aumento de la volatilidad de los costes energéticos.
• El paso de un sector centrado en el transporte a un sector centrado en la logística integral, como actividad estratégica.
El sector ha evolucionado desde una actividad centrada en costes y competencia hacia un ecosistema condicionado por la tecnología, la sostenibilidad y la resiliencia”.
Durante estos quince años, el transporte ha pasado de ser un sector que discutía principalmente sobre precios, combustible y competencia, a un sector que debe gestionar simultáneamente digitalización, sostenibilidad, escasez de talento, regulación europea, geopolítica y resiliencia de las cadenas de suministro.
Poco a poco el reconocimiento del sector está haciendo que este se posicione en el lugar que le corresponde y en consecuencia esta es la verdadera magnitud de la transformación vivida.