Dispositivos móviles en almacenes con zonas ATEX: qué puede usarse y qué exige la normativa

Los dispositivos como tabletas o teléfonos pueden usarse en la mayoría de zonas de una nave, pero hay ciertas áreas donde podrían convertirse en una fuente de ignición. Armadex explica dónde están esas áreas, qué dice la normativa y qué opciones existen.

07/10/2026 a las 14:41 h
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Tabletas, terminales de mano y teléfonos son hoy herramientas básicas del almacén. En la mayor parte de la nave pueden usarse sin restricciones, pero hay áreas concretas, como la sala de carga de baterías o el almacén de productos inflamables, en las que un equipo electrónico corriente puede convertirse en una fuente de ignición. Este artículo resume dónde están esas áreas, qué obliga a hacer la normativa y qué opciones tiene el operador logístico.

Dónde aparecen zonas ATEX en un almacén

Una atmósfera explosiva es una mezcla con el aire de gases, vapores, nieblas o polvos inflamables en la que, tras una ignición, la combustión se propaga a toda la mezcla. En logística no suele afectar a toda la instalación, sino a puntos concretos:

  • Salas de carga de baterías. Durante la carga de las baterías de tracción de plomo-ácido se desprende hidrógeno, como recoge la NTP 617 del INSST.
  • Almacenes de líquidos inflamables, aerosoles y disolventes, regulados por el Reglamento de Almacenamiento de Productos Químicos (Real Decreto 656/2017) y sus instrucciones técnicas.
  • Puntos de trasvase y llenado, donde se abren envases o se cargan y descargan cisternas.
  • Silos, cintas y filtros de graneles pulverulentos como harina, azúcar, cereales o piensos, por el polvo combustible.

Qué zona corresponde a cada área no se deduce de una regla general: lo determina la clasificación que resulta de la evaluación de riesgos de cada instalación.

Qué exige la normativa al operador

El Real Decreto 681/2003 obliga al empresario a evaluar los riesgos de explosión, a clasificar en zonas las áreas en las que pueden formarse atmósferas explosivas (zonas 0, 1 y 2 para gases, vapores y nieblas; 20, 21 y 22 para polvo), a señalizarlas cuando sea necesario y a elaborar y mantener actualizado un documento de protección contra explosiones. Cuando en el mismo centro trabajan varias empresas, también exige coordinación, algo habitual en un almacén con conductores, contratas y personal temporal.

En las zonas clasificadas solo pueden utilizarse aparatos de la categoría adecuada: categoría 1 en las zonas 0 y 20, categoría 1 o 2 en las zonas 1 y 21, y categoría 1, 2 o 3 en las zonas 2 y 22. Los aparatos deben cumplir el Real Decreto 144/2016, que transpone la Directiva 2014/34/UE, y llevar el marcado correspondiente. Las instalaciones eléctricas fijas se rigen además por la ITC-BT-29 del Reglamento electrotécnico para baja tensión.

Por qué afecta a una tableta o a un lector

Un dispositivo corriente lleva batería, electrónica y superficies que pueden calentarse, y no ha sido evaluado como posible fuente de ignición. Por eso, dentro de una zona clasificada, una tableta, un terminal de mano, un teléfono o una cámara son aparatos como cualquier otro y necesitan la categoría que corresponde a la zona. La certificación ATEX de un equipo se reconoce por su marcado: por ejemplo, II 3G para la zona 2 (gases) o II 3D para la zona 22 (polvo). Lo mismo vale para los dispositivos personales de conductores y visitas, que a menudo quedan fuera de los procedimientos del almacén.

Tres opciones para el operador logístico

  1. Dejar el dispositivo fuera de la zona. Muchas tareas de lectura y registro pueden organizarse de modo que se realicen fuera del área clasificada, con un procedimiento de acceso claro para los teléfonos personales.
  2. Utilizar equipos certificados para la zona. Existen terminales y tabletas con certificación propia y también fundas ATEX para tablets que permiten utilizar una tableta estándar en las zonas 2 y 22, como la Ex UniCase de Armadex. En ambos casos hay que comprobar que el marcado coincide con la zona.
  3. Revisar la clasificación. La ventilación, la extracción o el confinamiento de la fuente pueden reducir la extensión de una zona. Es una decisión técnica que corresponde a una persona competente y que debe quedar reflejada en el documento de protección contra explosiones.

Tres preguntas para empezar

¿Dónde hay zonas clasificadas en mi almacén y están señalizadas? ¿Qué dispositivos entran hoy en ellas, propios, de conductores o de contratas? ¿Coincide el marcado de esos dispositivos con la zona? Si alguna de las tres respuestas no está clara, el documento de protección contra explosiones es el lugar por donde empezar.