Adelantar la jubilación en el sistema general de la Seguridad Social puede recortar la pensión de forma permanente, pero el mayor salto no siempre está en esperar años. Alfonso Muñoz Cuenca, funcionario de la Seguridad Social, explica que en algunos supuestos basta con aplazar la solicitud cuatro meses para reducir casi a la mitad el coeficiente reductor.
Ahí está la principal diferencia práctica. Entre pedir la pensión 24 meses antes o hacerlo 20 meses antes, un trabajador con 38 años cotizados y una base reguladora de 2.000 euros mensuales pasa de perder 420 euros al mes a perder 220 euros, una distancia de 200 euros mensuales que se mantiene de por vida.
La penalización baja cuanto menos se adelanta la jubilación y más años se han cotizado
Muñoz Cuenca señala que la reducción depende de dos variables. Por un lado, cuentan los meses de anticipo y, por otro, los años cotizados acumulados antes de pedir la pensión.
Cuanto mayor es el adelanto, mayor resulta el recorte aplicado sobre la prestación. A la vez, una carrera de cotización más larga rebaja la penalización, un criterio que pesa de forma directa en el cálculo final de la pensión y que también aparece en el debate sobre jubilación anticipada en transporte.
La horquilla que cita el funcionario va del 21% al 2,81%.
En el extremo más alto, ese 21% se aplica cuando la jubilación se adelanta 24 meses y no se alcanzan 38 años y seis meses cotizados. En el más bajo, el 2,81% corresponde a un anticipo de un mes con más de 44 años y seis meses cotizados.
Esperar cuatro meses eleva en 200 euros la pensión del ejemplo
Para mostrar el efecto del cambio de tramo, el experto plantea el caso de un trabajador con 38 años cotizados y una base reguladora de 2.000 euros mensuales. Sobre ese importe, el momento elegido para retirarse cambia de forma clara la cuantía que queda reconocida.
Si la solicitud llega con 24 meses de antelación, la pensión resultante baja hasta 1.580 euros mensuales porque la penalización del 21% reduce en 420 euros el importe inicial.
Con 20 meses de adelanto, el recorte pasa al 11%. Esa diferencia deja la pensión en 1.780 euros mensuales y reduce la pérdida mensual a 220 euros.
El propio debate sobre coeficientes reductores en autónomos ha puesto el foco en cómo pequeños cambios en el calendario pueden alterar de forma duradera la prestación cuando la base de cotización llega ajustada al final de la vida laboral.
Muñoz Cuenca destaca que esperar solo cuatro meses para pasar de un anticipo de 24 a 20 meses permite aumentar la pensión en 200 euros mensuales durante toda la jubilación, al concentrarse ahí uno de los mayores escalones de la tabla de coeficientes reductores.