Andrea Fernández, camionera de 26 años y natural de Pontevedra, trabaja en transporte nacional de mercancías con contenedores de alimentación y ropa. La conductora sostiene que el oficio depende de la técnica, la experiencia y la actitud, mientras en su ruta habitual apenas ha coincidido con otras dos mujeres al volante.
Ahí aparece la brecha que marca su testimonio. Fernández rechaza que el trabajo exija una fuerza física reservada a los hombres, pero sitúa los prejuicios como una de las razones de la escasa presencia femenina en carretera.
Andrea Fernández describe jornadas sin horario y esperas de hasta cinco horas
Antes de ponerse al volante, Fernández sacó el carné de vehículos pesados después de trabajar en el almacén de un puesto de verduras. Ese cambio la llevó al transporte nacional con cargas de alimentación y textil en contenedor.
En la entrevista concedida a José María Sallés, la conductora explica que no existen los horarios y debe ajustar conducción y descanso cada día. A esa planificación se suman esperas largas en los puntos de carga y descarga.
Una de esas paradas le dejó cinco horas esperando mientras abastecían un contenedor.
Ese margen muerto obliga a recalcular la jornada sobre la marcha y condiciona tanto los descansos como la siguiente entrega. En ese mismo trabajo diario también influyen las maniobras, la carga y la descarga, donde Fernández afirma que ser mujer le ha dado ayuda de otros compañeros cuando surge algún problema.
La presencia femenina en cabina sigue siendo baja y los estereotipos en el transporte forman parte del contexto que la propia conductora identifica en su experiencia.
"El hecho de ser mujer es una ventaja en el sentido de que siempre tienes una mano que te va a ayudar" - Andrea Fernández, camionera
La conductora atribuye la falta de camioneras a prejuicios sobre la profesión
Fernández sostiene que las tareas del oficio no dependen de una fuerza física exclusiva de los hombres. En su relato, la técnica, la experiencia y la actitud pesan más en el trabajo diario que esa idea previa sobre quién puede desempeñarlo.
Además de conducir, comparte su día a día en redes sociales para enseñar cómo transcurre una jornada real en carretera y animar a otras mujeres a dar el paso. En esa labor de visibilidad coincide con iniciativas recientes sobre la mujer en el transporte.
Durante las rutas viaja acompañada por Brugal, un labrador de color chocolate.
Fernández también subraya el ambiente de compañerismo entre conductores. En la entrevista con José María Sallés recuerda que la mayoría mantiene llamadas, bromas y conversaciones habituales durante la jornada, una rutina que, según describe, aligera las horas de carretera junto a su perro Brugal.