El Gobierno de Aragón ha inaugurado la semana pasada la nueva variante de Sástago, un tramo clave de la carretera A-221 diseñado para desviar el tráfico del casco urbano, reducir los tiempos de trayecto y transformar radicalmente la seguridad y calidad de vida de los vecinos de esta localidad zaragozana de la Ribera Baja del Ebro.
Hasta la fecha, la travesía urbana de Sástago presentaba serias dificultades de movilidad debido a su trazado angosto y estrecho, que obligaba a regular de forma alternativa el tráfico en ambos sentidos mediante un semáforo.
Cuello de botella para cien camiones diarios
En particular, según el Ejecutivo regional, esta nueva variante pone fin a este cuello de botella con una inversión específica de dos millones de euros que ha permitido la construcción de esta nueva calzada de 1.250 metros de longitud y una anchura de ocho metros, equipada con lmedidas de seguridad vial, sistemas de drenaje y señalización vertical y horizontal.
Así mismo, se estima que esta infraestructura permitirá sacar del núcleo urbano de la circulación diaria de un centenar de vehículos pesados, eliminando los ruidos, la contaminación y los riesgos de convivencia entre peatones y camiones.
La nueva variante de Sástago forma parte del Plan Extraordinario de Carreteras del Gobierno de Aragón, con un total de seis variantes, junto a las de Binéfar, Monzón, Sariñena, Mora de Rubielos y Valderrobres, y que contempla la renovación de 1.760 kilómetros de la red autonómica repartidos en 51 carreteras y 11 itinerarios distintos.