De todos es conocido que el transporte puede con lo que le echen. A esa características se le llama flexibilidad y eficiencia en la jerga.
Tan es así que a finales del pasado mes de marzo, un camión realizó el primer transporte experimental conocido de antimateria dentro de las instalaciones del laboratorio europeo de energía nuclear CERN en Suiza.
Probar la seguridad del transporte
El hito ha consistido en demostrar que se puede mover una trampa criogénica que contenía 92 antiprotones suspendidos en una cámara de vacío generada por electroimanes sin que se perdiera ni se alterar su estado, algo especialmente difícil, según el equipo científico.
El uso de un vehículo de carga para el transporte es importante por cuanto ha permitido probar que estos elementos podrían trasladarse en las condiciones adecuadas y con las garantías debidas entre diferentes laboratorios para que la comunidad científica pueda avanzar en su estudio de manera descentralizada e independiente.
Esta posibilidad permitiría que el CERN 'fabricara' antimateria y la moviera a diferentes instalaciones científicas europeas, como las que tiene la Universidad de Leibnitz, en Hannover, para acelerar su estudio y comprensión.
Próximos pasos
Los cientifícos del CERN calculan que para llevar antimateria a este laboratorio aelmán se tardaría al menos ocho horas.
Ello implicaría que habría que mantener el imán superconductor de la trampa a una temperatura de gran congelación, inferior a 8,2ºK, unos -265ºC, por lo que, además del helio líquido empleado en este caso, también se necesitaría un generador para alimentar un criorefrigerador en el camión.
Esta tecnología es posible y deja un único punto débil: el de transferir los antiprotones a las instalaciones del destino final del transporte sin que se desintegren.
El misterio de la antimateria
La antimateria son partículas elementales que se encuentran en la naturaleza y que son casi idénticas a las forman la matería conocida, pero con condiciones electromagnéticas opuestas.
Según las leyes de la física, el Big Bang debería haber producido cantidades iguales de materia y antimateria. Estas partículas, iguales pero opuestas, se habrían aniquilado rápidamente entre sí, dejando un universo vacío.
Sin embargo, como indican los científicos del CERN, nuestro universo está compuesto predominantemente de materia, y este desequilibrio ha desconcertado a los científicos durante décadas. Los físicos sospechan que existen diferencias ocultas que podrían explicar por qué la materia sobrevivió y la antimateria prácticamente desapareció.
Por eso es tan importante que las investigaciones se realicen en diversos laboratorios.
Participar en experimentos de este tipo (y, sobre todo, darlos a conocer convenientemente) contribuye más que otras supuestas campañas publicitarias a mejorar la imagen del sector, a reforzar sus potencialidades y, de manera indirecta, puede que también a atraer a nuevos profesionales.