En línea con la postura de CEOE y Cepyme contraria a la huelga general planteada para el 11 de noviembre próximo, CETM defiende que "esta movilización está injustificada, puesto que las reivindicaciones que la motivan exceden el ámbito de las relaciones laborales y pretenden trasladar a las empresas y a los autónomos las consecuencias de un problema social que debe ser abordado por las Administraciones Públicas".
En particular, CETM arrima el ascua a su sardina, es decir, la del transporte, ya que "considera especialmente importante preservar la actividad de sectores estratégicos como el transporte de mercancías por carretera, cuyo funcionamiento resulta imprescindible para el conjunto de la economía".
Además, la organización empresarialr argumenta que "la elección del miércoles 11 de noviembre agrava el impacto que una paralización puede tener sobre el transporte de mercancías".
La huelga impide el normal funcionamiento de la cadena
En este sentido, para CETM, "una interrupción de la actividad a mitad de semana no se limita a una jornada: puede alterar programaciones, cargas y descargas, rutas y entregas, generando efectos que se trasladan a los días posteriores y dificultando el normal funcionamiento de las cadenas de suministro".
Con todas estas circunstancias, CETM reclama que "se preserve la actividad de un sector estratégico y se evite trasladar al transporte las consecuencias de un conflicto ajeno a sus empresas y trabajadores autónomos. Los transportistas tienen una responsabilidad diaria con la economía y con el abastecimiento del país, y deben poder seguir desempeñándola con normalidad".