FVET exige la remodelación integral del by-pass de Valencia, que genera un embudo diario de 2,7 kilómetros de media

Pese a la ampliación que hay en marcha en varios tramos, en el by-pass se producen accidentes diarios y retenciones de 2,7 kilómetros de longitud media que empeoran en horas punta y fines de semana.

30/07/2026 a las 13:19 h
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La Federación Valenciana de Empresarios del Transporte y la Logística ha reclamado una actuación urgente sobre el by-pass de Valencia, la vía de alta intensidad con más tráfico a nivel nacional. Nació hace 30 años, pero desde entonces la ciudad ha crecido y la infraestructura se ha quedado pequeña, por lo que pese a la ampliación que hay en marcha en varios tramos, se producen accidentes diarios y retenciones de 2,7 kilómetros de longitud media que empeoran en horas punta y fines de semana.

Los desplazamientos en esta vía, que ha registrado retenciones máximas de 9 horas y media, y 22 kilómetros de longitud, se complican aún más con la alta intensidad del tráfico del verano. Por ello, desde FVET piden abordar su remodelación de manera integral, con la licitación de nuevas obras de ampliación y adecuación.

De hecho, el tramo que discurre entre el enlace con la CV-35 (autovía del Turia-Llíria) hasta la V-30 (única salida y entrada al puerto de Valencia del tráfico pesado procedente y con destino hacia el norte) se encuentra en situación de especial urgencia de intervención.

Actualmente están en obras varios tramos de esta vía. En paralelo, se ha aprobado el trazado para ampliar los carriles en un tramo de 3 km entre los enlaces con la CV-35 y la V-30 y, además, este mismo mes de julio se ha licitado la redacción del proyecto que unirá la A-3 con la A-7.

Por su parte, las obras en el tramo sur, en el cruce de la A-7 con el barranco del Poyo ya están finalizando. También está en fase final de ejecución la ampliación y mejoras funcionales de seguridad vial del tramo entre la carretera autonómica CV-32 y el enlace con la CV-35.

Déficit de inversión general

La falta de actuaciones estructurales sobre el estado de la red viaria valenciana, aseguran desde la Federación, está generando riesgos evidentes para la seguridad vial, costes operativos crecientes y un impacto directo sobre la salud física y mental de los conductores. En este sentido, quieren poner el foco en el déficit de inversión general.

Las últimas inversiones anunciadas por el Estado para el mantenimiento de carreteras en la Comunidad Valenciana ascienden a 47,3 millones de euros, a dividir en un periodo de tres años de mantenimiento y destinado a vías clave como la AP-7 y N-332. No obstante, hay que tener en cuenta que la provincia ha sufrido el agravante de la dana, que requiere una inversión estimada en más de 2.600 millones para la restauración de infraestructuras de transporte, incluyendo carreteras.

A estas carencias se suma la escasa dotación de áreas de servicio y descanso específicas para vehículos pesados, una reivindicación histórica del sector. Esta ausencia, concluyen, dificulta el cumplimiento de los tiempos de conducción y descanso, reduce la seguridad de las operaciones nocturnas y afecta directamente al bienestar de los conductores.

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