Esta semana, Girteka ha matriculado el primer camión de su nueva filial en Rumanía. La incorporación de esta primera unidad marca el inicio de las operaciones de la báltica en el país del este europeo.
Podria parecer un movimiento de crecimiento internacional más, pero, además, también responde a otra necesidad más acuciante de una de las principales compañías del transporte europeo de mercancías por carretera y de todo el sector: la de encontrar chóferes.
A finales del pasado mes de agosto, la lituana anunciaba que está trasladando parte de sus operaciones de transporte a la capital letona, Riga, y a la localidad rumana de Oradea.
Adaptarse a "las cambiantes condiciones del mercado laboral"
En ambas ubicacaciones, Girteka está poniendo en marcha filales de entidades locales para adaptarse a "las cambiantes condiciones del mercado laboral y a la pertinaz escasez de conductores profesionales".
En su comunicado de esta semana, la compañía asegura que "las operaciones en Rumanía apoyan nuestros esfuerzos por fortalecer nuestra red europea y adaptar nuestro modelo operativo a un mercado de transporte en constante cambio. Al ampliar la presencia de nuestra flota y nuestros equipos, ganamos flexibilidad para atraer a conductores profesionales y garantizar capacidad".
En definitiva, son dos pájaros de un tiro: Al tiempo que se amplían operaciones en nuevos países, se abre la posibilidad de captar conductores en nuevos mercados, trasladando la batalla por los profesionales a una escala europea.