El Consejo de Ministros ha dado luz verde en su reunión de esta semana al proyecto de ley del tabaco.
La norm pasa ahora a las Cortes Generales para iniciar su tramitación parlamentaria.
Según el Gobierno, el texto responde a los cambios producidos en los patrones de consumo, especialmente entre la población joven, y al auge de nuevos productos como los cigarrillos electrónicos con y sin nicotina, los productos a base de hierbas para fumar o shisha, las bolsas de nicotina y otros productos que imitan o se asocian al acto de fumar, cuya venta y suministro quedarán limitados a tiendas especializadas.
De manera particular, esta reforma incorpora las terrazas de bares, restaurantes y otros establecimientos de restauración, las playas marítimas y fluviales, las piscinas de uso colectivo, las instalaciones deportivas, los parques nacionales, los vehículos de trabajo, salvo durante su uso exclusivamente personal, y los recintos donde se desarrollen espectáculos públicos, incluidos teatros, cines, conciertos y otros eventos, también cuando tengan lugar al aire libre.
Además, e texto crea también entornos de protección reforzada alrededor de espacios especialmente sensibles, de tal modo que no se podrá fumar en un radio inferior a 15 metros de los accesos a edificios públicos, centros sanitarios públicos y privados, centros sociales, centros educativos, universidades, centros de investigación, museos, bibliotecas, centros culturales, centros deportivos y parques o recintos infantiles.
CETM se opone
CETM considera que la prohibición de fumar en vehículos profesionales es "desproporcionada y poco eficaz para alcanzar los objetivos de salud pública que se persiguen".
A juicio de la organización empresarial, "una medida que afecta directamente a la actividad diaria de miles de conductores profesionales no puede adoptarse sin haber sido previamente consensuada con los representantes del sector".
Además, la confederación también argumenta que "la gran mayoría de los casos, los conductores de vehículos pesados realizan su labor en solitario, por lo que el hábito de fumar no afecta a terceros", así como que "impedir a los conductores fumar durante largas jornadas puede generar estrés, ansiedad y pérdida de concentración, lo que incluso podría traducirse en un riesgo para la seguridad vial".
Así mismo la entidad asegura que "resulta difícil de entender que un conductor particular pueda fumar en su vehículo y, en cambio, un profesional no pueda hacerlo en el suyo, cuando ambos se encuentran en las mismas condiciones de uso individual", al tiempo que puntualiza que "si la medida lleva aparejada sanciones económicas, podría convertirse en una norma con fines meramente recaudatorios, contribuyendo a aumentar la presión y el hostigamiento normativo sobre el sector del transporte por carretera".