Las crisis bélicas de Ucrania primero y de Irán, después, suponen impactos de larga duración con efectos a lo largo de la economía global que ya duran años y que amenazan con cronificarse.
De momento, los efectos sobre la inflación son claros, con un incremento del IPC en España este pasado mes de agosto de un 4,3%. Pocos días antes, el Banco Central Europeo había subido los tipos de interés un cuarto de punto, hasta el 2,5%, circunstancia que ya anticipaba que la institución prevé una larga temporada de inflación disparada por los elevados precios de la energía.
Precios del gasóleo un 94% más altos
En esta misma línea, el informe de la Agencia Internacional de la Energía sobre el mercado energético global en septiembre apunta que los precios del diésel, que representa cerca del 30% de la demanda mundial, superaron los 200 dólares por barril en los Estados Unidos a principios de septiembre, situándose un 94% por encima de los niveles previos a la guerra de Irán. Registros similares se reportan para Europa y Asia.
De igual modo, las exportaciones de gasóleo procedentes de los países del Golfo promediaron 390.000 barriles diarios en agosto, poco más de una cuarta parte de los niveles anteriores a la guerra, con los flujos a través del estrecho de Ormuz fuertemente restringidos.
A su vez, las perturbaciones en el sistema de refinado de Rusia y la paralización casi total de sus exportaciones por los ataques ucranianos, han agravado la escasez de combustible diésel en el planeta.
En su conjunto, las exportaciones de gasóleo del Golfo y Rusia en agosto se han colocado 1,6 millones de barriles diarios por debajo de las registradas el pasado mes de febrero, cuando suponían casi el 45% del comercio mundial por vía marítima.
La mayor producción en otras zonas del planeta y la salida al mercado de parte de las reservas existentes contribuyen a atajar sólo en parte una situación que se extenderá, según las previsiones, hasta bien entrado 2027.
Todo este panorama de escasez presiona la actividad de refino, que registra márgenes de beneficio récord, especialmente para la producción de combustible diésel.