La incertidumbre regulatoria se ha convertido en uno de los principales frenos para la competitividad del transporte por carretera y la logística en Europa, pues la revisión constante de plazos y herramientas dificulta que las empresas puedan planificar inversiones a medio y largo plazo.
Astre Ibérica ha alertado de que la transición ecológica del sector se está viendo comprometida por esta situación, pues aunque la Unión Europea mantiene objetivos ambiciosos, como el de reducir en un 90% las emisiones netas en 2040 respecto a 1990, al mismo tiempo revisa y aplaza determinadas herramientas clave.
Es el caso del Sistema de Comercio de Derechos de Emisión II, conocido como ETS2, cuya entrada en vigor estaba prevista para 2027, pero finalmente se ha pospuesto un año. Así, mientras Europa se detiene a hacer ajustes en instrumentos y plazos, países como China avanzan con rapidez en el desarrollo de sus sistemas nacionales de reportes ESG, aumentando la presión sobre la competitividad de las empresas europeas.

Un enfoque estratégico
Desde Astre, defienden la necesidad de apostar por un enfoque estratégico basado en la reducción de emisiones y el control del consumo energético, lo que permitiría a las empresas anticiparse a futuros costes asociados al CO₂ y reforzar su eficiencia en un entorno regulatorio cambiante.
En su opinión, la transición solo será viable si combinan unos objetivos climáticos claros, con estabilidad normativa y un enfoque operativo que permita a las empresas planificar con seguridad y mantener su posición competitiva en un mercado global cada vez más exigente.