Diez semanas después del inicio de las hostilidades en Oriente Medio entre los Estados Unidos, Israel e Irán, las reservas globales de petróleo se han vaciado casi por completo, según la Agencia Internacional de la Energía.
Las existencias almacenadas se han ido agotando a un ritmo récord, mientras que, en paralelo y en sentido contrario, los precios internacionales del petróleo han experimentado fuertes fluctuaciones como respuesta a las señales contradictorias que han ido mandando de manera sucesiva los contendientes en todo este tiempo.
Mil millones de barriles menos en el mercado
La organización internacional calcula que, con el tráfico de buques petroleros en el estrecho de Ormuz bloqueado, las pérdidas acumuladas de suministro de los productores del Golfo ya superan los mil millones de barriles, con más de 14 millones de barriles diarios de petróleo paralizados.
Esto supone una crisis de suministro sin precedentes que, sin embargo, no está ensanchando la brecha entre la oferta y la demanda, dado que antes de la crisis había un superávit en el mercado.
Además, tanto productores como consumidores están respondiendo a las señales del mercado.
El juego de la oferta y la demanda
Por una parte, desde el lado de la oferta, Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos han logrado redirigir algunas exportaciones a terminales de carga fuera del estrecho de Ormuz.
Al mismo tiempo, las reservas de depósitos estratégicos comerciales y gubernamentales en países consumidores están llegando a los mercados para compensar parte de las pérdidas. Como resultado, los stocks mundiales se han recortado en 250 millones de barriles durante marzo y abril, a razón de cuatro millones de barriles diarios.
A su vez, los productores de fuera de Oriente Medio también han aumentado su producción y han elevado las exportaciones a niveles récord en respuesta a la crisis, con incrementos notables en Estados Unidos, Brasil, Canadá, Kazajistán y Venezuela. Las exportaciones rusas de petróleo crudo también han aumentado, ya que los repetidos ataques a sus refinerías han reducido el consumo interno y han provocado un incremento de los envíos. Estados Unidos suspendió temporalmente las sanciones al petróleo ruso transportado por vía marítima.
Desde el lado de la demanda, las refinerías han reducido sus operaciones y disminuido drásticamente las importaciones de crudo, circunstancia que se deja notar especialmente en China, Japón, Corea del sur.
En consecuencia, la desaceleración de la actividad de refinación mundial, en unos cinco millones de barriles diarios interanuales en abri, ha aliviado temporalmente las tensiones en el mercado del crudo, pero la entidad internaconal detecta la escasez se está extendiendo rápidamente a los mercados de productos refinados.
A su vez, los consumidores también están reduciendo su consumo. Se prevé que la demanda mundial de petróleo se contraiga en 2,4 millones de barriles diarios en el segundo trimestre de 2026 y que disminuya en 420.000 barriles diarios para el año en su conjunto.
Con todo ello, la Agencia Internacional de la Energía concluye que los precios más altos, el deterioro del entorno económico y las medidas de ahorro de la demanda seguirán afectando negativamente al consumo mundial de petróleo.
A corto plazo,la organización prevé más volatilidad en los precios antes del verano y escasez de crudo en todo el año, incluso si se produce una solución a la guerra de Irán en el tercer cuarto de este 2026.