Los seis grandes retos del transporte por carretera en la Comunidad Valenciana

El transporte de mercancías por carretera en la Comunidad Valenciana se enfrenta a dificultades por la escasa digitalización, las ineficiencias en operaciones y la escasez de conductores profesionales, entre otros retos.

04/03/2026 a las 12:23 h
La dana se ha convertido en una alerta estructural sobre la necesidad de modernizar el sistema logística.
La dana se ha convertido en una alerta estructural sobre la necesidad de modernizar el sistema logística.

El transporte terrestre de mercancías por carretera sigue siendo uno de los motores económicos de la Comunidad Valenciana, ayudando a sostener la competitividad de sectores estratégicos como la cerámica, la automoción, la alimentación o la agricultura. 

Así se recoge en un informe del Instituto Tecnológico del Embalaje, Transporte y Logística, Itene, en el que han participado la Federación Valenciana de Empresas del Transporte, la Asociación Empresarial de Transporte en Castellón y la Federación Provincial de Transportes de Alicante, así como la Confederación Empresarial de la Comunidad Valenciana y la Generalitat. 

El objetivo era realizar un diagnóstico del sector para establecer los próximos retos y diseñar soluciones que permitan potenciar esta actividad. En concreto, se han identificado seis desafíos prioritarios para el transporte de mercancías por carretera: escasa digitalización, ineficiencias en operaciones y planificación, escasez de conductores profesionales, trazabilidad incompleta, seguridad y descarbonización.

Desafíos del sector

En el sector de la logística, persisten los procesos manuales y la baja interoperabilidad entre sistemas, lo que dificulta la reacción ante las posibles crisis y reduciendo la eficiencia operativa. Esta baja digitalización convive con una planificación escasa, plagada de ineficiencias en operaciones debido por ejemplo a los tiempos muertos en carga y descarga, lo que genera sobrecostes y pérdida de productividad para un sector con unos márgenes muy ajustados.

La escasez de conductores profesionales y de talento cualificado es otro de los principales riesgos estructurales para la viabilidad del sector. Hace seis meses, FVET ya adelantó que el 79,6% de los empresarios del transporte señala la falta de chóferes como la principal amenaza para la actividad a corto plazo. 

En cuanto a la trazabilidad incompleta de las operaciones, es especialmente evidente en procesos de subcontratación y cargas parciales, limitando la transparencia y la gestión de incidencias. La situación conlleva un aumento de los robos, fraudes y ciberamenazas, que exigen herramientas digitales y protocolos reforzados que no están planteados ni trabajados.

Por último, el sector del transporte de mercancías por carretera debe adaptarse a las exigencias europeas de reducción de emisiones, pese a las dificultades de inversión y la escasa infraestructura. FVET insiste en que el 86% de los transportistas no pueden asumir las exigencias actuales por falta de ayudas y tiempo para realizar la transición, además de las dificultades para rentabilizar la operativa con vehículos sostenibles y la necesidad de contar con más puntos de recarga. 

A estos desafíos, la Federación añade las infraestructuras obsoletas y colapsadas en la Comunidad Valenciana, como el By-pass y la V-30. El sector, que reclama también la puesta en marcha del nuevo Acceso Norte al puerto de Valencia, insiste en que se necesitan soluciones reales e inmediatas, como una menor fiscalidad.

El informe apunta también que la dana se ha convertido en una alerta estructural sobre la necesidad de modernizar el sistema logístico y contar con protocolos de continuidad operativa y herramientas predictivas, así como disponer de visibilidad en tiempo real de rutas, mercancías y recursos, y potenciar la coordinación entre administraciones, industria y operadores logísticos.

Un sector fundamental

Como refleja el informe presentado, el transporte de mercancías por carretera representa en torno al 4% del PIB autonómico. De hecho, pese al impacto de la pandemia, la actividad registró solamente una caída del 3,34% en 2020, recuperando sus máximos históricos en 2022 tras crecer un 24,14% y consolidando su dinamismo a partir del 2023. 

Este mismo año, se cerró con una cifra de negocio de 5.975 millones de euros, lo que supone un crecimiento acumulado del 33% respecto a 2018. En términos laborales, el sector alcanzó los 56.875 trabajadores, un 5% más que en 2018, consolidándose como el mayor empleador entre los principales sectores industriales valencianos.

Además, entre 2018 y 2024, el número de empresas activas creció un 11,2%, con un total de 18.977 compañías, destacando la fuerte concentración en la provincia de Valencia, donde se encuentra el 60%. No obstante, el 56% de las empresas no cuenta con asalariados y solo el 5% supera los diez empleados, un factor que limita la capacidad de inversión y refuerza la competencia basada en el precio.

En 2024, el sector transportó un total de 277,5 millones de toneladas, confirmando su función como eje vertebrador de la economía valenciana. Más del 60% de ese volumen corresponde a tráfico intrarregional, lo que evidencia el papel del transporte en la actividad cotidiana de la región, que asimismo tiene una clara vocación exportadora que exige una cadena logística eficiente.

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