En los últimos años se insiste en que el transporte necesita atraer a las mujeres.
Sin embargo, una encuesta elaborada por la ETF, la federación europea de sindicatos del transporte, a 1.732 trabajadoras del transporte de toda Europa arroja un panorama poco alentador al respecto.
Según refiere Comisiones Obreras, este doicumento constaraía que "las agresiones y el acoso no son hechos aislados ni anécdotas del servicio, sino una realidad sistémica que mina la salud, la integridad y el desarrollo profesional de miles de mujeres".
Según este análisis, un 60,8% de las trabajadoras señala su género como el principal factor de exposición a este tipo de agresiones, mientras que un 75,4% de ellas sostiene que son blanco de ataques con más frecuencia precisamente por ser mujeres.
Empeoramiento de la seguridad
Así mismo, un 54,4% de las encuestadas denuncia que las condiciones de seguridad han empeorado en los últimos años debido a la escasez de personal, al incremento de agresiones por parte de los usuarios y a la inacción organizativa.
El trabajo atribuye a clientes y usuarios la mayoría de los abusos verbales, insultos, amenazas y violencia física en primera línea, mientras que compañeros de trabajo protagonizan principalmente conductas de acoso sexualizado, discriminación machista y comentarios vejatorios. Por su parte, supervisores y mandos concentran situaciones de abuso de poder, acoso laboral jerárquico y presiones indebidas.
Protocolos ineficaces
Además, según Comisiones Obreras, uno de los aspectos más graves puestos de manifiesto por la investigación es la "rotunda ineficacia de los protocolos y canales de denuncia actuales".
En este sentido, alrededor de la mitad de los incidentes nunca se denuncia formalmente por miedo a represalias o por considerar inútil el proceso y, de los casos que sí se llegan a formalizar, solo el 26,4% deriva en una investigación oficial.
Consecuentemente, apenas un 15.7% de los expedientes se traduce en consecuencias o sanciones directas para el agresor y un 65% de las trabajadoras denunciantes afirma que el proceso no sirvió para hacer más seguro su entorno de trabajo.