La Generalitat de Cataluña ha aprobado esta semana la estrategia catalana de terminales ferroviarias, un instrumento que el Ejecutivo regional considera clave para impulsar el transporte de mercancías en tren, reducir los impactos ambientales del transporte por carretera y mejorar la eficiencia y la competitividad del sistema logístico.
Este documento plantea situar las terminales ferroviarias catalanas en cuatro zonas estratégicas de la región, como son el Ampurdán, el Penedès, las Tierras del Ebro y Lérida.
Coordinación con la red nacional
A su vez, se prevé que estas terminales autonómicas se coordinarán con infraestructuras estatales como La Llagosta, las terminales de los puertos de Barcelona y Tarragona y la de Portbou.
La estrategia catalana de terminales ferroviarias se prolonga durante la próxima década, de 2026 a 2036. Su primera fase de desarrollo, planificada entre 2026 y 2031, se centra en generar beneficios económicos, mejorar la movilidad y la cohesión territorial y disminuir las externalidades derivadas del transporte por carretera.
Esta red de terminales ferroviarias se concibe como una infraestructura de acceso abierto y flexible, preparada para agrupar y redistribuir mercancías y conectar a Cataluña con mercados de gran alcance, tanto del resto del Estado como de Europa.
Para garantizar su despliegue, la estrategia incorpora un sistema de indicadores y un modelo de gobernanza específico que asegura la coordinación entre todas las administraciones y entidades implicadas.