La escalada de los ataques a buques mercantes en el estrecho de Ormuz y el golfo Pérsico, como consecuencia de la guerra de Irán está generando una creciente preocupación en el sector marítimo internacional por el impacto que puede tener sobre la seguridad de las rutas comerciales y la estabilidad del tráfico energético mundial.
Desde el inicio de la campaña militar de Estados Unidos e Israel contra Irán, el pasado 28 de febrero, distintas fuentes han contabilizado al menos 18 incidentes contra embarcaciones comerciales en la zona. Estos ataques han provocado hasta el momento diez marinos fallecidos, diez heridos y una persona desaparecida, lo que refuerza el temor a una escalada de riesgos marítimos en uno de los corredores logísticos más sensibles del planeta.
El episodio más reciente se ha producido en el puerto iraquí de Basora, donde un marino de nacionalidad india ha fallecido tras el ataque a dos petroleros fondeados. Las primeras informaciones apuntan al uso de una embarcación no tripulada de superficie. El incidente provocó un incendio en los buques afectados y obligó a evacuar a los 38 tripulantes supervivientes, además de suspender temporalmente las operaciones en los puertos petroleros de Irak.
Incidentes graves en el estrecho de Ormuz
Uno de los ataques más graves se produjo el 6 de marzo a seis millas al norte de Omán. En ese incidente murieron cuatro tripulantes y otros tres resultaron heridos graves a bordo del remolcador Mussafah 2, que participaba en una operación de rescate de un portacontenedores que había sido atacado previamente.
De acuerdo con la información difundida por la UK Maritime Trade Operations, el remolcador fue alcanzado por proyectiles no identificados mientras colaboraba en la asistencia al portacontenedores Safeen Prestige, que se encontraba a la deriva tras un ataque anterior.
Casi una veintena de incidentes contra buques mercantes amenaza la seguridad marítima en una de las principales rutas energéticas del comercio mundial.
El riesgo para la navegación comercial se ha intensificado desde los primeros ataques registrados el 1 de marzo. Ese día, un petrolero de menor tamaño sufrió una explosión tras el impacto de un proyectil cerca de la costa de Omán, lo que provocó graves daños estructurales y la muerte de dos tripulantes, además de la desaparición de otro miembro de la tripulación.
También esa misma jornada se produjo otro incidente que afectó a un petrolero en navegación frente a Mascate, donde un ataque con una embarcación no tripulada provocó una explosión en la sala de máquinas y causó el fallecimiento de un tripulante.
Impacto en el comercio marítimo
El aumento de incidentes en la región se produce en paralelo a las amenazas de cierre del estrecho de Ormuz, un paso estratégico por el que transita una parte sustancial del comercio energético mundial y del tráfico marítimo internacional.
En este contexto, el secretario general de la Organización Marítima Internacional ha recordado que las partes implicadas deben adoptar todas las medidas necesarias para garantizar la protección de la gente de mar y preservar la libertad de navegación conforme al derecho internacional. Según ha trasladado el responsable del organismo, los marinos no deben convertirse en objetivo de ataques, ya que desempeñan un papel esencial en el mantenimiento del comercio global.
Además de los incidentes con víctimas mortales, las autoridades marítimas han registrado otros episodios con daños materiales en distintos buques mercantes. Entre ellos se incluyen ataques que provocaron incendios o impactos en el casco de cargueros y portacontenedores que navegaban por la zona.
Aunque en varios de estos casos no se han registrado víctimas, los ataques han obligado a evacuar tripulaciones, realizar operaciones de emergencia y redirigir buques hacia fondeaderos seguros, lo que añade presión sobre la estabilidad del tráfico marítimo en una región clave para el comercio internacional.