El Clúster Marítimo de Canarias ha solicitado que la primera subasta de eólica marina en España se concentre en la Zona de Alto Potencial para Energías Renovables CAN-GC1, en el sureste de Gran Canaria, que reúne las condiciones técnicas, energéticas e industriales más adecuadas para desarrollar el primer proyecto comercial.
El sector propone que este se articule mediante la subasta de un único parque eólico marino con una potencia objetivo de entre 200 y 250 MW, y la posibilidad de alcanzar hasta 300 MW. Esta fórmula permitiría optimizar economías de escala, simplificar la gestión administrativa y consolidar a Canarias como caso de éxito nacional antes de escalar a desarrollos de mayor dimensión en otras demarcaciones.
En concreto, las aportaciones presentadas en el marco de la consulta pública previa para el desarrollo de la eólica marina en Canarias recogen un consenso absoluto sobre que el primer proyecto debe realizarse en el entorno de Gran Canaria–Arinaga.
Gran Canaria ofrece mayor madurez y consenso político, social e industrial, además de una batimetría más favorable que otras zonas del archipiélago, lo que reduce significativamente el riesgo técnico en esta primera experiencia nacional. También es importante destacar las sinergias con el almacenamiento hidroeléctrico de Chira-Soria para mitigar vertidos y garantizar la estabilidad del sistema eléctrico insular.
Subasta específica
Las singularidades del sistema eléctrico regional justifican que Canarias no compita en igualdad de condiciones con otras demarcaciones peninsulares, por lo que se propone una subasta específica para el archipiélago en esta primera fase. El impacto industrial local debería tener un carácter determinante en la valoración de las ofertas, exigiendo un mínimo del 50% de contenido de origen canario, nacional o europeo en la fabricación real de componentes.
Asimismo, se plantea la integración de proveedores locales, compromisos de formación y generación de empleo en las islas, así como la implantación de centros de base y mantenimiento que consoliden la cadena de valor en el territorio. El documento también recoge la posibilidad de articular mecanismos de participación local e inversión vinculada al proyecto, junto a criterios de compatibilidad con otros usos del mar y sistemas de monitorización ambiental continua.
A ello se suman planes de circularidad y desmantelamiento garantizados económicamente desde el inicio. Con estas aportaciones, el sector plantea que el despliegue de la eólica marina en Canarias no se limite a la generación eléctrica, sino que actúe como palanca de desarrollo industrial, empleo cualificado y retorno territorial.