Los niveles récord de congestión portuaria mundial están dejando al descubierto un problema más amplio en el sector marítimo: una industria que habla de colaboración y resiliencia, pero que todavía reacciona con demasiada frecuencia cuando los buques ya están esperando.
Actualmente, portacontenedores con capacidad para más de 4,3 millones de TEUs esperan para atracar en puertos de todo el mundo, según datos de Linerlytica. Supera así el máximo de aproximadamente 4 millones de TEUs registrado durante las disrupciones de 2022, si bien el mayor tamaño actual de la flota hace que esta cifra represente una proporción menor de la capacidad total.
Gran parte del último incremento se ha relacionado con las disrupciones en Asia Oriental, donde las tormentas han afectado a los horarios de los buques. Sin embargo, PortXchange considera que la magnitud de la congestión no debería tratarse simplemente como otro episodio meteorológico.
Una escala portuaria depende de que navieras, terminales, prácticos, agentes y proveedores de servicios tomen decisiones que afectan a los demás. Si esas partes trabajan con información diferente, o la reciben demasiado tarde, resulta mucho más difícil gestionar las disrupciones.
La cuestión es por qué seguimos esperando a que los buques estén haciendo cola antes de empezar a coordinarnos adecuadamente, explican desde PortXchange, que sostiene que buscar a un único responsable no aborda el verdadero problema.
Los puertos no pueden controlar los fenómenos meteorológicos extremos ni los conflictos geopolíticos. Las navieras no pueden crear capacidad de atraque donde no existe y las terminales no pueden resolver por sí solas las disrupciones de toda una red marítima. Sin embargo, que la responsabilidad sea compartida no significa que el sector no pueda hacer nada.
Investigaciones realizadas anteriormente por el UCL Energy Institute y UMAS han demostrado que una mejor gestión de las escalas, teniendo en cuenta la congestión y los tiempos de espera, podría reducir las emisiones de los viajes alrededor de un 10% de media en los portacontenedores, con un ahorro potencial aún mayor para otros tipos de buques.
En este sentido, reducir los efectos evitables de la congestión depende de una mayor visibilidad y de una coordinación más temprana entre las partes implicadas en una escala portuaria. La plataforma EmissionInsider, de PortXchange, ayuda a los puertos a comprender las emisiones generadas por las actividades de buques, camiones, ferrocarril y terminales, permitiéndoles identificar dónde se producen las emisiones y dónde podrían tener impacto los cambios operativos.
Soluciones digitales
Por su parte, la herramienta Synchronizer facilita la coordinación entre navieras, agentes, terminales y proveedores de servicios, permitiéndoles trabajar con horarios planificados, previstos y reales compartidos para cada escala portuaria.
La compañía también está desarrollando soluciones digitales personalizadas para abordar retos operativos específicos de cada puerto y operador marítimo, incluyendo aplicaciones basadas en inteligencia artificial y aprendizaje automático, aunque el punto de partida debe ser el problema que se necesita resolver y no la tecnología en sí misma.
Las herramientas digitales no crearán otro atraque, no detendrán una tormenta ni resolverán la inestabilidad geopolítica, pero pueden proporcionar mejor información con mayor antelación y reducir el número de decisiones que se toman demasiado tarde.
"El comercio mundial seguirá ejerciendo presión sobre los puertos y las redes marítimas. El tiempo seguirá alterando los horarios y los acontecimientos políticos seguirán afectando a las rutas. No podemos controlar todo eso. Pero sí podemos controlar si afrontamos estas situaciones con mejor información y decisiones más tempranas o si esperamos a que vuelva a formarse otra cola antes de preguntarnos qué ha salido mal", aseguran desde la plataforma.