Las menores fletes y las disrupciones operativas asociadas a las difíciles condiciones meteorológicas y el cierre del estrecho de Ormuz provocan que Hapag-Lloyd haya registrado unas pérdidas en el primer trimestre de 2026 de 219 millones de euros, con un Ebitda de 422 millones de euros.
La naviera alemana ha movido entre enero y marzo de este año 3,2 millones de TEUs, una cifra similar a la del mismo período del pasado 2025.
Compra de ZIM
La dirección de la compañía califica estos resultados de "insatisfactorios" y se centra en seguir avanzando en el procedimiento de adquisición de la israelí ZIM, especialmente de que la operación obtuviera el visto bueno de los accionistas a finales de abril, así como en seguir impulsando medidas de controls de costes para hacer frente con rigor a un entorno de mercado muy volátil.
La intención de la alemana es finalizar la adquisición de ZIM este mismo año, una vez obtenga el preceptivo visto bueno de las autoridades de competencia.
Previsiones
Pese a ello, la germana espera que la demanda global de transporte marítimo de mercancía en contenedor crezca este ejercicio entre un 2% y un 3%, tras haber aumentado un 4% en los tres primeros meses del año.
Al tiempo, los cálculos de la naviera apuntan que la capacidad global de la flota de portacontenedores se incrementará un 4% este año, mientras que los fletes reaccionan al cierre del estrecho de Ormuz y a las dificultades en la disponibilidad de combustibles con alzas y fuerte volatlidad.
Con este panorama, Hapag-Lloyd prevé que cerrará 2026 con un Ebitda de entre 900.000 y 2.600 millones de euros, una horquilla muy amplia que responde a la incertidumbre existente en el mercado.