Desde hace algo más de dos décadas, China se está transformando en una gran potencia marítima, con vocación de disputarle la hegemonía en el mar a Estados Unidos, según constata un informe publicado esta semana por el Instituto Español de Estudios Estratégicos, dependiente del Ministerio de Defensa a través del Ceseden, Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional.
El trabajo apunta que China se ha convertido en la gran fábrica del mundo, la gran potencia manufacturera y que, además, domina la industria marítima y cuenta con una cada vez más poderosa marina de guerra para proteger su flota mercante y las rutas marítimas.
Tejiendo una red global de puertos comerciales
Sin embargo, la potencia asiática no cuenta con bases navales, salvo la que tiene despliegada en Yibuti, pero está tejiendo una red global de puertos comerciales, donde tiene cada vez más influencia.
Según el Instituto Español de Estudios Estratégicos, en el marco de su iniciativa 'La Franja y la Ruta', los puertos se convierten en infraestructuras vitales para el desarrollo comercial de China.
Actualmente China ha conseguido desplegar su influencia en numerosos puertos a nivel global, especialmente en el sur global, desde donde recibe materias primas y energí), en el Índico, una ruta que une China con Europa, que es su principal mercado, y con el golfo Pérsico, y en la propia Europa.
Posible uso militar de los puertos
Además de su papel comercial, estos puertos serían claves para un posible uso militar, como bases de apoyo para su marina de guerra.
El Instituto Español de Estudios Estratégicos asegura que esta circunstancia genera preocupación y desconfianza en Occidente y, últimamente, también en países del sur global.
Al tiempo, la entidad degrana que los Estados Unidos trata de mitigar el creciente poder portuario chino, pero lo hace de forma reactiva, por lo que parece que solo podría ralentizar esa expansión.
Para el Instituto Español de Estudios Estratégicos, este creciente poder portuario chino es un elemento clave en su ascenso como poder marítimo, que podría permitir a China disputarle a los EstadosUnidos la hegemonía global, inicialmente en el Indopacífico, y posteriormente a nivel global.
Coincide la publicación de este análisis, con la presencia de Miguel Ballenilla y García de Gamarra, teniente general y director del Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional, Ceseden, en el I Congreso Nacional del Sector Portuario que se ha celebrado esta semana en Valencia.
El control de los puertos es fundamental
En la cita, el teniente general Ballenilla ha asegurado que "la economía global es una economía oceánica" y que, en este contexto, "el control de los puertos es fundamental".
Según datos del director del Ceseden, cerca de cien puertos de todo el mundo usan tecnología digital china. En este sentido, conviene tener en cuenta que los puertos no son sólo nodos de entrada y salida de mercancía, sino que se convierten en una fuente clave de información sobre posibles vulnerabilidades.
El teniente general Ballenilla ha citado la doctrina militar estadounidense para constatar que la potencia naval se basa en tres pilares:, como son la potencia industrial, la potencia mercante y el poder naval duro o militar para proteger a la marina mercante.
Además, a la vista de evolución china en el ámbito marítimo-portuario, los analistas de defensa norteamericanos han añadido otro cuarto elemento en la doctrina: el poder portuario.
En contexto, el director del Ceseden llama a considerar a los puertos como un "elemento crucial de soberanía nacional" con un componente estratégico a tener cuenta en cualquier decisión que se tome al respecto con el fin de preservar soberanía nacional, dado el uso dual, civil y militar, que tienen estas infraestructuras.