La Autoridad Portuaria de Cartagena ha sacado a licitación por valor de 137.281,40 euros, IVA incluido, el contrato para la asistencia técnica para estudiar nuevas soluciones de recogida y tratamiento de las aguas de lluvia en las dársenas de Cartagena y Escombreras, especialmente en las zonas donde se manipulan y almacenan graneles.
La manipulación, almacenamiento y transporte de mercancías puede dejar sobre las superficies restos de graneles, partículas, hidrocarburos procedentes de maquinaria, residuos o materia orgánica que, durante los episodios de lluvia, pueden ser arrastrados por las escorrentías. El estudio permitirá conocer con detalle estos procesos y definir cómo actuar en cada zona.
El objetivo es analizar qué ocurre con el agua cuando llueve sobre las explanadas y muelles portuarios, y determinar las mejores soluciones para evitar que las partículas y restos depositados durante la actividad diaria sean arrastrados hasta la red de drenaje y terminen en el mar.
El trabajo partirá de un diagnóstico de la situación actual y analizará las características de los muelles, los materiales que se manipulan, las pendientes, los sistemas de drenaje existentes y los puntos donde se concentra el agua. También estudiará los diferentes tipos de partículas y restos procedentes de la actividad portuaria que pueden encontrarse en las escorrentías y su comportamiento durante episodios de lluvia.
Se plantearán distintas alternativas para la captación, conducción y tratamiento de las aguas. Entre las posibilidades, se encuentran la separación de las aguas limpias de las potencialmente contaminadas, sistemas de pretratamiento en puntos críticos, canaletas y redes de drenaje, tanques de tormenta y diferentes sistemas de tratamiento.
El estudio analizará además la posibilidad de reutilizar el agua tratada cuando resulte técnica y económicamente viable, con posibles usos para el riego de zonas verdes, el baldeo y limpieza de superficies o el control del polvo en las áreas de acopio.
Las diferentes soluciones se compararán teniendo en cuenta su viabilidad técnica, eficacia ambiental, coste de construcción y mantenimiento, compatibilidad con la actividad diaria del puerto y funcionamiento ante episodios de lluvias intensas. El objetivo será seleccionar la alternativa que permita dar respuesta a las necesidades de cada zona sin interferir en la operativa portuaria.
La asistencia técnica tendrá un plazo de seis meses. A los tres meses deberá presentarse un primer avance y, una vez seleccionada la solución, el estudio servirá de base para la posterior redacción del correspondiente proyecto.