La Autoridad Portuaria de Cartagena ha dado a conocer la semana pasada las líneas maestras del nuevo Plan Estratégico 2026-2030, una hoja de ruta que definirá el futuro del enclave durante los próximos cinco años y que contempla una inversión de 320 millones de euros.
La iniciativa tiene la intención de consolidar la posición de la rada como motor económico de la Región de Murcia y uno de los principales puertos del Mediterráneo, en línea con el Marco Estratégico de Puertos del Estado y para dar respuesta a los nuevos desafíos globales en materia de logística, transición energética, digitalización, sostenibilidad y competitividad.
De igual modo, el instrumento conecta plenamente con la estrategia de transformación industrial que impulsa la Región de Murcia.
Cinco ejes para articular el plan
Las líneas estratégicas del plan se articulan en torno a cinco grandes ejes de actuación que marcarán el desarrollo del puerto durante el período que va desde este 2026 a 2030.
El primero de ellos es la competitividad y diversificación, e incluye actuaciones previstas como la ampliación y modernización de infraestructuras logísticas y portuarias, el desarrollo de nuevos espacios para actividad industrial y almacenamiento, la ampliación del Frente 19 y la mejora de la conectividad ferroviaria mediante la puesta en marcha este mismo año de la Estación Intermodal de Escombreras que estará conectada a la ZAL.
De igual modo, el Plan Estratégico incorpora dos actuaciones llamadas a marcar el futuro del puerto de Cartagena como son el desarrollo de Barlomar, como nueva terminal polivalente para ampliar la capacidad operativa y captar nuevos tráficos, y la futura dársena de El Gorguel, concebida como una infraestructura estratégica para reforzar la posición de Cartagena en los grandes corredores marítimos internacionales y consolidar su papel como hub logístico de referencia en el Mediterráneo.
Por otro lado, el segundo eje se centra en la sostenibilidad y el entorno, una materia en la que el Puerto de Cartagena acumula más de dos décadas de liderazgo y que avanzará hacia la definición de Puerto Verde generando un impacto positivo en el territorio. Entre las actuaciones previstas destacan la electrificación de muelles, proyecto de posidonia oceánica, el impulso a combustibles alternativos y energías limpias, proyectos de descarbonización, mejoras en eficiencia energética y nuevas iniciativas de integración puerto-ciudad.
A su vez, la digitalización y la inteligencia, constituyen el tercer eje estratégico, con la apuesta por un modelo de “Smart Port Operativo” basado en la automatización de procesos, la digitalización documental, la sensorización de infraestructuras y la aplicación de herramientas de análisis de datos e inteligencia artificial que permitan optimizar operaciones y mejorar la toma de decisiones en tiempo real.
De igual modo, el cuarto eje es la gobernanza y el talento. La Autoridad Portuaria continuará reforzando la capacitación de sus profesionales mediante programas de formación especializada y colaboración con universidades y centros tecnológicos.
Por último, el quinto eje es la seguridad y la continuidad operativa, con inversiones destinadas a reforzar la ciberseguridad, la protección de infraestructuras críticas, los sistemas avanzados de vigilancia y los planes de resiliencia para garantizar la continuidad de las operaciones en un contexto internacional cada vez más complejo.