Los datos son el nuevo oro del siglo XXI

Qué es, y qué no es, un puerto inteligente

Un puerto inteligente se basa en datos, interoperabilidad y sostenibilidad, no solo en tecnología aislada.

La tecnología debe formar parte de un modelo en el que los distintos componentes del ecosistema portuario estén interconectados y coordinados.
La tecnología debe formar parte de un modelo en el que los distintos componentes del ecosistema portuario estén interconectados y coordinados.

Los puertos inteligentes no se definen por el uso intensivo de tecnología, sino por su capacidad para integrar la digitalización en una estrategia global orientada a mejorar la eficiencia, la sostenibilidad y la relación con su entorno.

Así lo defiende Francisco Toledo, director de la Cátedra Smart Ports, quien subraya que “un smart port no lo es por utilizar tecnologías avanzadas o inteligencia artificial, sino porque esos usos permiten mejorar los niveles de eficacia en todas las áreas”.

Más allá de la automatización

En este sentido, contar con terminales automatizadas o aplicaciones digitales no es suficiente para hablar de puerto inteligente. Según Toledo, el concepto implica un ecosistema digital interoperable, gobernado por datos y alineado con objetivos estratégicos claros.

La Norma UNE 178110, impulsada por Puertos del Estado, establece que la tecnología por sí sola no genera smart ports, sino que debe formar parte de un modelo en el que los distintos componentes del ecosistema portuario estén interconectados y coordinados.

De este modo, un puerto con proyectos aislados de innovación, sin hoja de ruta ni medición de impacto en competitividad o sostenibilidad, no puede considerarse inteligente.

Digitalización con enfoque estratégico

Uno de los pilares de este modelo es la digitalización integral de los procesos, basada en el uso de sensores, plataformas digitales, IoT, análisis de datos, gemelos digitales o sistemas de automatización.

Sin embargo, el reto no es solo informatizar operaciones, sino aprovechar los datos para mejorar la toma de decisiones y optimizar la operativa en tiempo real.

En este contexto, la gobernanza del dato adquiere un papel clave. Un puerto inteligente debe definir quién genera, comparte y utiliza la información, bajo criterios de calidad, seguridad y ética.

La tecnología por sí sola no genera smart ports, sino que debe formar parte de un modelo en el que los distintos componentes del ecosistema portuario estén interconectados y coordinados.

La interoperabilidad es otro elemento esencial, apoyada en plataformas digitales comunes y estándares que permitan el intercambio de información entre todos los actores de la comunidad portuaria, desde autoridades y terminales hasta navieras o aduanas.

Los datos, eje de la competitividad

Para Toledo, “los datos son el nuevo oro del siglo XXI” y constituyen ya un factor de producción clave. Su correcta gestión permite mejorar la eficiencia operativa, anticipar incidencias y generar valor para toda la cadena logística.

En el lado opuesto, los sistemas cerrados y no interoperables limitan la capacidad de compartir información y reducen la competitividad del puerto.

El concepto de puerto inteligente incorpora también una visión amplia de la sostenibilidad, que abarca dimensiones económicas, ambientales y sociales. La digitalización permite monitorizar emisiones, optimizar consumos energéticos, impulsar energías renovables y avanzar en objetivos de descarbonización y economía circular.

Además, la experiencia de cliente se sitúa como un elemento central. Un smart port debe ofrecer servicios digitales de valor añadido, como ventanilla única, trazabilidad en tiempo real, información predictiva o servicios personalizados para navieras, cargadores y operadores logísticos.

Anticipación y gestión de riesgos

Otro de los rasgos diferenciales es la integración del puerto con su entorno. Un puerto inteligente mantiene una relación activa con la ciudad y el hinterland, basada en datos abiertos, proyectos colaborativos y mecanismos de participación.

En paralelo, la seguridad, tanto física como digital, se integra en el modelo de gestión mediante plataformas de ciberseguridad y protocolos compartidos entre los distintos actores.

La tecnología solo genera valor si va acompañada de cambios organizativos, formación y cultura de innovación.

La capacidad de anticipar y gestionar riesgos es otro elemento clave. Los puertos inteligentes utilizan datos, simulación y análisis predictivo para hacer frente a disrupciones derivadas del cambio climático, crisis logísticas o ciberataques.

Esto contrasta con modelos centrados únicamente en la optimización de la operativa diaria, sin contemplar escenarios de crisis.

Innovación, talento y colaboración

Finalmente, Toledo destaca que la tecnología solo genera valor si va acompañada de cambios organizativos, formación y cultura de innovación.

En este sentido, la colaboración entre puertos y el uso de estándares comunes ganan protagonismo, dando lugar a modelos de “coopetencia” que combinan competencia y cooperación para compartir riesgos, impulsar la innovación y desarrollar soluciones conjuntas.

Lo más leído