El transporte marítimo reclama reglas comunes para evitar la fragmentación del comercio mundial

El sector marítimo pide reforzar la libertad de navegación y aplicar las normas internacionales ante las tensiones geopolíticas y la expansión de la flota fantasma.

16/09/2026 a las 11:34 h
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El transporte marítimo no es simplemente un servicio, sino una infraestructura crítica que sustenta la economía mundial y garantiza la seguridad alimentaria y energética. Por ello, la libertad de navegación constituye uno de los requisitos fundamentales para la resiliencia de las cadenas de suministro y del comercio mundial.

Más del 80% del comercio mundial se transporta por mar, desde productos electrónicos, ropa y automóviles hasta cereales, metales, petróleo y gas. Sin el comercio marítimo, las cadenas de suministro se fragmentarían y la economía mundial tal y como la conocemos se detendría bruscamente.

En este contexto, el Consultative Shipping Group, que agrupa a 18 de las principales naciones marítimas del mundo, ha explicado cómo los acontecimientos recientes demuestran hasta qué punto puede ser frágil el sistema de comercio marítimo. Desde la pandemia hasta la guerra en Ucrania, pasando por la sequía en el Canal de Panamá y el conflicto en Oriente Medio, las cadenas de suministro marítimas se han enfrentado a repetidas perturbaciones que aumentan la incertidumbre y añaden obstáculos a su eficiencia global.

La incertidumbre sobre el futuro acceso a puertos o rutas puede afectar a la planificación comercial a largo plazo. Cuando los países comienzan a adoptar enfoques divergentes, las iniciativas regionales o el estancamiento de los procesos multilaterales debilitan la coherencia del sistema. La fragmentación de las normas conduce directamente a la fragmentación de los mercados y, en última instancia, a mayores costes para empresas y consumidores.

No se trata de perturbaciones puntuales, sino de señales de un cambio estructural en el entorno operativo del comercio mundial. Las rutas marítimas son cada vez más instrumentos de presión y fuentes de riesgo. La soberanía, la resiliencia y la prosperidad dependen de las alianzas, así como de una cooperación y coordinación pragmáticas que permitan preservar un sistema de comercio mundial abierto.

A esta fragmentación de las cadenas de suministro mundiales se suma una creciente flota fantasma, formada por cientos de barcos que operan al margen de los sistemas habituales de seguros, seguridad y transparencia. Esto crea sistemas paralelos dentro del transporte marítimo mundial, incrementa los riesgos y atenta contra las normas medioambientales y de seguridad, socavando la confianza y la previsibilidad de los mercados marítimos. 

Proteger el comercio mundial 

La respuesta a estos desafíos no pasa necesariamente por establecer más normas o un mosaico de medidas unilaterales, sino por lograr una mejor armonización de las reglas internacionales existentes. Los fundamentos para un transporte marítimo mundial estable y basado en normas —y, por tanto, para el comercio mundial— ya existen.

Por ejemplo, la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar proporciona un marco jurídico integral que regula las actividades en el mar. Además, la Organización Marítima Internacional es el principal foro responsable de desarrollar estándares mundiales para garantizar la libertad de navegación, manteniendo al mismo tiempo la seguridad, la protección y una competencia justa. 

La volatilidad geopolítica afecta negativamente a la confianza y a la demanda, pero un marco mundial basado en normas proporciona previsibilidad y permite a las navieras planificar, invertir y operar con una comprensión clara de sus derechos y obligaciones. También crea unas condiciones de competencia equitativas.

Es esencial que los socios comerciales colaboren para mantener la resiliencia de las redes, gestionar los riesgos de manera coherente y evitar que la fragmentación se consolide en las redes mundiales de transporte marítimo. Esta cooperación y el fortalecimiento de la confianza contribuyen a mantener los mercados abiertos, competitivos y resilientes ante situaciones de tensión.

El Consultative Shipping Group ha hecho un llamamiento a todas las naciones marítimas para que apoyen activamente y respeten los principios fundamentales que rigen el transporte marítimo, desde la libertad de navegación hasta los marcos jurídicos internacionales gestionados por instituciones multilaterales como la OMI.

En su opinión, permitir que la fragmentación siga profundizándose socava el marco marítimo mundial basado en normas y aumenta el riesgo de perturbaciones en puntos marítimos estratégicos. Como demuestra el cierre del estrecho de Ormuz, cuando las cadenas de suministro marítimas se fragmentan, la economía mundial se fragmenta con ellas.

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