Es imposible entrar a analizar cómo será el año 2022 desde la óptica del transporte de mercancías por carretera sin pensar en la gravedad del momento por el que atraviesa nuestra economía y nuestra sociedad como consecuencia de la invasión de Rusia a Ucrania. El brutal incremento experimentado por el precio de los precios de los combustibles desde que empezó este conflicto, que en breve estarán por encima de los 2 euros/litro, puede ocasionar un colapso de la cadena de suministro.

Es evidente que, ante estas circunstancias tan excepcionales, es indispensable que nuestro Gobierno adopte alguna medida drástica tendente a corregir esta complicada situación que, además, no sabemos cuánto puede alargarse.

Por el contrario, estoy convencido de que tan pronto como nos enfrentemos a un escenario normalizado, los acuerdos firmados en diciembre entre el CNTC y el MITMA jugarán su papel y los transportistas podremos solventar las variaciones normales de los precios de los carburantes, gracias a la nueva cláusula que obliga a revisar el precio del transporte en función del coste del combustible.

Además, la entrada en vigor del resto de medidas incluidas en estos acuerdos mejorará las condiciones laborales de los conductores, equilibrará las relaciones de los transportistas con sus clientes y aportará cierto músculo a las empresas de transporte a fin de facilitar su supervivencia.

Por eso, una parte importante de nuestro trabajo durante este año irá enfocada a desarrollar unos acuerdos que, no olvidemos, responden a otras reivindicaciones históricas del sector como el prohibir que los conductores participen en las operaciones de carga y descarga, la reducción de los tiempos de espera de dos a una hora o la no implantación de peajes en las autovías y carreteras convencionales.

Ante estas circunstancias tan excepcionales, es indispensable que nuestro Gobierno adopte alguna medida drástica tendente a corregir esta complicada situación que, además, no sabemos cuánto puede alargarse.”

Muchas de estas medidas van a servir para dignificar esta profesión, y con ello ayudarnos a solucionar la escasez de conductores que sufre el sector.

Estos acuerdos, además, incluyen también la creación de un grupo de trabajo que analice esta situación y que, en un plazo de nueve meses, presentará una propuesta de posibles soluciones.

No me quiero olvidar del importante momento de cambio y transformación digital y económica que estamos viviendo y en el que el sector del transporte de mercancías va a tener un peso muy importante.

En este sentido, las medidas acordadas con el Gobierno, que incluye un Plan de Ayudas para la Digitalización del Sector dotado con 140 millones de euros, van a servir, precisamente, para poner encima de la mesa soluciones efectivas que permitirán a las empresas sobrevivir, adaptarse y dimensionarse a las nuevas realidades de un mercado que va a crecer favorecido por el necesario rebote de la economía y por los nuevos hábitos de consumo.

Estoy absolutamente convencido de que trabajar, tanto para desarrollar lo antes posible el contenido de los acuerdos, como para garantizar que las actividades económicas continúen funcionando, es la única y también la mejor opción para que podamos salir cuanto antes de la todavía complicada situación en la que nos encontramos.