El espectacular crecimiento experimentado por el e-commerce en los últimos años, que se ha hecho aún más notorio a consecuencia de la pandemia, ha traído consigo una auténtica revolución en el papel de la logística urbana, pues aunque la distribución a empresas sigue siendo una parte importante del negocio, cada vez cobra mayor relevancia la entrega al cliente final.

De hecho, el cambio de hábitos del consumidor está impulsando una gran transformación en los modelos utilizados, pues ahora es necesario entregar un volumen superior de pedidos, ajustándose en muchos casos a requerimientos tales como la entrega en el día o al día siguiente, al mismo tiempo que se garantiza una mayor flexibilidad y se facilitan las devoluciones.

Así se desprende del informe sobre ‘El futuro de la logística urbana’ publicado por la consultora inmobiliaria Knight Frank a finales de 2021, que recuerda que todo ello debe llevarse a cabo reduciendo en la medida de los posible el impacto medioambiental de la actividad logística y respetando las normativas actuales en este ámbito. La suma de todos estos elementos es precisamente la que está dando forma a una nueva logística urbana.

Los centros de preparación de pedidos permiten reducir los plazos y costes de las entregas, al ubicarse más cerca del cliente final”.

Las zonas de bajas emisiones de algunas ciudades, por ejemplo, están siendo clave para que muchos actores del sector se decidan a renovar sus flotas, utilizando vehículos de cero emisiones para las entregas en los centros urbanos, donde también muchos operadores están habilitando centros de preparación de pedidos para optimizar el servicio de última milla.

Instalaciones logísticas

Entre este tipo de instalaciones de ‘fulfilment’, se encuentran las de ‘mini-fulfillment’ y las de ‘micro-fulfilment’.

Las primeras pueden llegar a tener entre 100.000 m2 y 150.00 m2, mientras que las segundas, que están mucho más enfocadas al ámbito local, son pequeños almacenes urbanos ubicados en áreas con una gran población, que facilitan la entrega de pedidos en franjas horarias más ajustadas.

Al ubicarse más cerca del cliente final, estas instalaciones pueden reducir los plazos y costes de las entregas, como ocurre con las últimas aperturas de ‘dark-stores’ en el sector de la alimentación, por parte de empresas como Gorillas o Getir.

En cambio, algunos supermercados o establecimientos más tradicionales están optando por aprovechar parte del espacio de sus tiendas para ubicar centros de ‘micro-fulfilment’, que suelen ocupar entre 3.000 m2 y 10.000 m2 en este caso y requieren una menor inversión que una construcción independiente. 

Asimismo, existen empresas que ya cuentan con instalaciones específicas para gestionar las devoluciones, pues al menos el 30% de los productos que se compran ‘on-line’ se devuelven, una cifra muy superior al 9% registrado para los productos comprados en tienda.

El uso de AGVs, robots móviles autónomos y Sistemas de Gestión de Almacén aumenta a medida que disminuyen los costes de integración de este tipo de soluciones”.

Los consumidores esperan que las devoluciones sean gratis y sencillas, mientras que los retailers quieren que los productos sean procesados lo antes posible para poder ponerlos a la venta de nuevo.

La manera de gestionar todo esto puede variar mucho, pero la posibilidad de habilitar un almacén específico para estas tareas permite gestionar rápidamente múltiples devoluciones garantizando la máxima calidad en el proceso.

Por otro lado, los llamados centros de consolidación de mercancías se utilizan para agrupar artículos de varios proveedores distintos que se enviarán en un mismo pedido.

Otra fórmula que puede servir para reducir los costes de la última milla y mejorar la sostenibilidad de todo el proceso de entrega es la conocida como ‘Click & Collect’.

El servicio puede ofrecerse en las propias instalaciones o en el caso de las tiendas que operan solamente en Internet, mediante acuerdos con grandes retailers para poder utilizar su red para la recogida de pedidos.

Es el caso de Asos, que utiliza las instalaciones de la cadena de supermercados ASDA para este cometido.

Tanto UPS como Amazon han estado invirtiendo en el desarrollo de drones para acceder a lugares remotos

El avance de la tecnología

Las cadenas de suministro y las operaciones logísticas están a su vez siendo transformadas por la irrupción de nuevas tecnologías y modelos de gestión en el almacén, que han permitido un elevado nivel de automatización y la incorporación de soluciones robóticas para múltiples tareas.

El uso de Vehículos de Guiado Automático, robots móviles autónomos y Sistemas de Gestión de Almacén aumenta a medida que disminuyen los costes de integración de este tipo de soluciones.

Es por ello, que en los próximos años se espera un mayor crecimiento en las instalaciones de pequeñas y medianas empresas.

Los bajos costes de este tipo de soluciones y su escalabilidad permitirán además un menor tiempo de respuesta por parte de los operadores y opciones de entrega más rápidas al cliente final.

Del mismo modo, el futuro de la logística ya no se entiende sin pensar en avances como el Internet de las Cosas, el Big Data, el análisis predictivo, los sistemas de almacenamiento en la nube, las plataformas de gestión de recursos o los dispositivos conectados.

Los datos y la tecnología son ahora una herramienta clave para mejorar las operaciones, haciéndolas más eficientes y sostenibles, tanto en términos de transporte de mercancía como en lo que se refiere al almacenamiento de la misma.

La congestión en las áreas urbanas y las dudas sobre su seguridad están retrasando la introducción de drones para servicios logísticos”.

Así, es posible optimizar tanto las rutas de entrega y los modos de transporte como los modelos de gestión de la cadena de suministro o de forma más específica, el sistema de preparación de pedidos.

Además, apostar por la automatización permite resolver con mayor solvencia ciertos desafíos a los que se enfrenta el sector logístico, como la falta de espacio de almacenamiento, la disponibilidad de mano de obra en ciertas zonas o la necesidad de flexibilizar la capacidad de manera rentable.

Aunque es preciso seguir avanzando en la investigación en términos de seguridad y privacidad, un elemento clave en el futuro serán las plataformas digitales integradas.

Estas permiten a diversos operadores gestionar sus operaciones a través de un sistema ‘on-line’ que conecta a los clientes que necesitan espacio con los vehículos con capacidad disponible. Esto podría reducir los costes de entrega en aproximadamente un 25%.

En cierto modo, los centros de consolidación también son una especie de plataformas de ‘pooling’, que se beneficiarán de la introducción de nuevos softwares y tecnologías para la optimización del espacio y un uso más eficiente de los vehículos que entran y salen de las instalaciones.

Estos significativos niveles de cooperación entre los operadores aún no son muy comunes y podrían parecer incluso poco realistas, pero cada vez se están dando con más frecuencia colaboraciones, generalmente por parte de grandes paqueteras que se asocian con firmas locales para cubrir determinadas zonas geográficas o que utilizan los locales de ciertas cadenas de tiendas para asegurarse de ofrecer un mejor servicio de ‘Click & Collect’.

Por ejemplo, el servicio de correos británico, Post Office, ha permitido el acceso de DPD a su red, de modo que los clientes del operador puedan recoger los pedidos en sus oficinas.

Las flotas de vehículos eléctricos o de bajas emisiones se combinan con nuevas opciones de entrega

Flotas sostenibles

Si hay algo en lo que tanto los grandes como los pequeños operadores están de acuerdo es en la necesidad de potenciar las entregas sostenibles.

Esto les permite no solamente ajustarse a las nuevas normativas y regulaciones, que cada vez son más restrictivas respecto al tipo de vehículos que pueden acceder a los centros urbanos, sino también adaptarse a la demanda de un consumidor mucho más preocupado y concienciado con la huella medioambiental de su actividad.

Las flotas de vehículos eléctricos o de bajas emisiones se combinan en la actualidad con otros sistemas de entrega, tales como la entrega en bicicleta o a pie en la última milla, sin olvidar el apoyo de los sistemas de ‘Click & Collect’, las taquillas o los puntos de conveniencia.

En este aspecto también cobra una gran relevancia la colaboración, pues en muchas ocasiones los operadores se asocian con otros especializados en última milla para gestionar de una manera más eficiente, rápida y sostenible la entrega al cliente final.

Las plataformas digitales permiten a diversos operadores gestionar sus operaciones a través de un sistema que conecta a los clientes que necesitan espacio con vehículos con capacidad disponible”.

Por otro lado, cuando cuentan con flotas propias, las empresas deben hacer ciertos ajustes en sus instalaciones, para las que ya es casi obligado el contar con una certificación energética como Leed o Breeam, que deben contar con cargadores de vehículos eléctricos, y áreas de aparcamiento para la flota de reparto, ya sean furgonetas, camiones o bicicletas.

En general, es importante para los operadores dejar patente su compromiso con el cuidado del medio ambiente para asegurarse nuevos contratos y clientes.

La llegada de los drones

Por otra parte, la elevadísima congestión en las áreas urbanas y las preocupaciones acerca de la seguridad están retrasando la introducción de drones para servicios logísticos en estas zonas.

De hecho, Amazon no ha logrado el resultado que esperaba con la puesta en marcha en 2016 de su servicio Amazon Prime Air Drone en Reino Unido.

No obstante, tanto las autoridades de Estados Unidos como las de Japón han relajado las normativas sobre el uso de drones en zonas de densa población en ciertos horarios, mientras que la Autoridad de Aviación Civil de Reino Unido ha autorizado vuelos de prueba con drones para poder valorar la seguridad de los mismos cuando se alejan de la línea de visión del piloto.

Además, tanto UPS como el propio Amazon han restado invirtiendo en el desarrollo de este tipo de tecnologías para facilitar el acceso a lugares remotos, mientras que Royal May ya ha probado el uso de vuelos autónomos para acceder a algunas zonas alejadas situadas en las Islas Sorlingas.