La pandemia del Covid-19 ha demostrado, desde el año 2020, la gran importancia que tiene China para las cadenas de suministro de todo el planeta, poniendo de manifiesto la fuerte dependencia que sufren los países occidentales de la que es considerada como la gran fábrica del mundo.

Los fabricantes han empezado a darse cuenta de que deben rediseñar sus redes de producción global, habilitando instalaciones en lugares clave de los mercados centrales y evitando una dependencia excesiva de los centros de producción en zonas con menores costes.

Esta estrategia resulta clave para poder minimizar sus riesgos ante sucesos inesperados, como las numerosas disrupciones en la cadena logística que se vienen sucediendo en los últimos años, primero por el Covid y más tarde por la escasez de contenedores, la crisis de los semiconductores, la fuerte subida del precio de las materias primas o la guerra de Ucrania.

Precisamente ahora, la invasión de Ucrania por parte de Rusia y las medidas de aislamiento introducidas por las autoridades chinas para contener el coronavirus en China están dificultando el comercio global de mercancías en un momento en que se empezaba a notar cierto alivio en las presiones que viven los servicios logísticos y de transporte en todo el mundo.

Los fabricantes han empezado a darse cuenta de que deben rediseñar sus redes de producción global, habilitando instalaciones en lugares clave de los mercados centrales”.

En esta línea, muchas grandes empresas han aprendido de la crisis sanitaria y están optando por construir sistemas de gestión de riesgos proactivos con un enfoque en las herramientas digitales y las estrategias previamente ensayadas.

Por ello, se espera un significativo crecimiento en la adopción de herramientas para automatizar la recogida y análisis de datos, así como de la integración de sistemas de Inteligencia Artificial, lo que permitirá mejorar la visibilidad de la cadena y anticiparse a posibles situaciones de cambio.

Priorizar la eficacia frente a los costes

Si bien es evidente que el cambio será paulatino y que China mantendrá de momento su posición como uno de los centros productivos más potentes a escala global, la paralización de gran parte de la actividad con los últimos brotes de Covid está contribuyendo a tensionar todavía más la cadena global y agudizando la inflación que sufren los consumidores de todo el mundo.

Las estrategias de relocalización siguen en la agenda de las grandes empresas, que se están viendo obligadas en los últimos dos años a replanificar constantemente sus operaciones para evitar posibles problemas de desabastecimiento.

El objetivo es conseguir cadenas de suministro más cortas y más cercanas al cliente final, para lo que debe priorizarse la eficacia frente a los costes, y tratar de asegurar el aprovisionamiento ante posibles disrupciones.

Por ello, se ha producido una fuerte apuesta por la regionalización y localización de la base de proveedores, especialmente cuando se trata de componentes especialmente necesarios para la cadena de fabricación.

No obstante, para aquellos que siguen optando por ubicar sus centros de producción en zonas con menores costes, América central, Sudamérica, Europa del Este y África empiezan a postularse como posibles alternativas para abastecerse.

En este sentido, las empresas tendrán que poner en marcha estrategias que involucren múltiples zonas para poder construir una cadena más resiliente, pero es importante tratar de reducir al máximo las posibles disrupciones y tener un buen sistema de planificación que permita reajustar rápidamente el sistema cuando se produce algún imprevisto.

Así, para las que opten por abastecerse en diferentes mercados o por la relocalización será más fácil recuperar el control de su cadena de suministro cuando surja un problema, evitando por ejemplo los puertos que tengan problemas de congestión. Por lo tanto, podrán ser más resilientes.

Algunos grandes cargadores han optado por fletar sus propios buques para poder garantizar el suministro de sus productos, ante las dificultades para embarcar sus mercancías”.

En palabras de Richard Wilding, catedrático de Estrategia de Cadenas de Suministro en la Universidad de Cranfield, “si tu cadena de suministro es la misma que tenías antes del coronavirus, seguramente estés haciendo algo mal”.

Los cargadores asumen el reto

En el transporte marítimo, sí se ha podido constatar en los últimos meses un importante cambio de estrategia por parte de los grandes cargadores, que ante las dificultades para embarcar sus mercancías por la falta de contenedores vacíos en China y la congestión en los puertos estadounidenses, que impedía descargar y devolverlos hacia Asia, han optado por fletar sus propios buques.

 

El objetivo es conseguir cadenas de suministro más cortas y más cercanas al clietne final.

Amazon, Ikea, Home Depot o Walmart son algunas de las grandes corporaciones que han utilizado esta práctica para tratar de garantizar el suministro de sus productos y trasladar sus cargas desde Asia en un momento especialmente delicado para la logística mundial.

También Lidl se ha sumado a este grupo recientemente, y en su caso se ha decidido a registrar su propia compañía para el transporte de contenedores.

Tailwind Shipping Lines, como se llama el nuevo operador, le permitirá asumir una parte importante de sus operaciones de transporte que actualmente gestiona a través de diferentes navieras.

De esta manera, espera poder gestionar el creciente volumen de la producción de todas sus instalaciones de una manera más flexible a largo plazo.