El precio del gasóleo comenzaba 2022 en los 1,347 euros por litro, y la gasolina en los 1,476. En la segunda semana de junio, el primero había alcanzado ya los 2,003 euros, y la segunda los 2,117, lo que supone incrementos del 48,70% y del 43,42% respectivamente.

En los dos casos, han superado y vuelto a superar de manera continuada sus respectivos récords históricos en España, embarcados ambos en una carrera imparable que les ha llevado a situarse por encima de algunos de los países donde los combustibles eran tradicionamente más caros.

Si durante los momentos más duros de la pandemia del Covid, estos combustibles se colocaron incluso por debajo del euro, ahora la tendencia es precisamente la contraria y desde la Confederación Española de Empresarios de Estaciones de Servicio, advertían antes de las vacaciones de que el precio de la gasolina podría superar los tres euros por litro en el verano.

La explicación a la escalada que están sufriendo los carburantes se encuentra en diferentes factores, pues por ejemplo la OPEP decidió reducir la producción de barriles de petróleo a consecuencia de la pandemia, una decisión que mantuvo demasiado tiempo a pesar de haberse reactivado el consumo.

Si bien se comprometió en el verano de 2021 a aumentarla en 400.000 barriles diarios más cada mes para recuperar los niveles pre-Covid de cara a septiembre de 2022, ha venido incumpliendo sistemáticamente sus objetivos de producción.

De cara a junio, se ha decidido asimismo aumentar en un 50% la producción para poder reducir el precio del crudo de cara a verano, dado que ha estado rondando los 120 dólares el barril, un precio en cualquier caso inferior a los 130 que ya marcó en marzo por la guerra en Ucrania.

El impacto de la guerra en Ucrania

Y es que en medio de una situación ya de por sí compleja, la invasión rusa de este país en febrero no hizo más que empeorar el problema, pues Rusia es uno de los principales exportadores del petróleo y sus derivados, y su decisión encontró una fuerte oposición en los países de la Unión Europea.

Desde Bruselas, se ha trabajado a contrarreloj en un plan para reducir gradualmente su dependencia del crudo de este país, aunque no será barato ni tampoco rápido.

En la tercera semana de marzo se produjo la primera caída en el precio del gasóleo en todo 2022, aunque justo después llegó a superar por primera vez al precio de la gasolina”

Entre finales del mes de mayo y primeros de junio, los jefes de Estado y de Gobierno de la UE llegaban a un acuerdo para prohibir las exportaciones de petróleo ruso a la Unión Europea, que cubre de manera inmediata dos tercios de las importaciones, aunque no la totalidad del suministro.

Esto incluye un embargo sobre todo el petróleo importado por mar antes de que acabe el año, con una prórroga de un año para Croacia y dos para Bulgaria, además de eximir por tiempo indefinido a Hungría y Eslovaquia de cortar las compras del combustible que reciben por oleoducto y dar 18 meses de plazo a República Checa. En su caso, Alemania y Polonia han dejado claro que cortarán sus importaciones por el oleoducto de Druzhba a finales de año.    

Por otra parte, no hay que olvidar el impacto que tiene en el precio del gasóleo y la gasolina el tipo de cambio, y es que la actual debilidad del euro está contribuyendo a empujar al alza los carburantes. En la actualidad, un euro equivale a 1,05 dólares.

Bonificación del Gobierno

En España, la subida de los combustibles estaba llegando en marzo de 2022 a un punto insostenible. De hecho, fue en la tercera semana del tercer mes cuando se produjo la primera caída en el precio del gasóleo en todo el año, si bien solamente una semana después superaba por primera vez en la historia al precio de la gasolina.

La situación se antojaba especialmente complicada para los transportistas. Unos optaron por secundar el paro que había convocado Plataforma y otros prefirieron dejarlo en manos de las negociaciones que había iniciado el Comité Nacional de Transporte por Carretera.

Estas terminaron a finales de mes con un acuerdo que incluía una bonificación mínima de veinte céntimos por litro de gasóleo, gasolina o AdBlue, o kilo de gas comprimido, con vigencia hasta el 30 de junio, aunque finalmente se decidió extenderla hasta el 30 de septiembre y más tarde, al 31 de diciembre.

En lo que va de año, los combustibles apenas han dado un respiro, aunque la bonificación ayudó inicialmente a mantener unos precios ligeramente más aceptables.

En este sentdido, la medida, que se decidió extender a todos los ciudadanos, tuvo su efectividad en un primer momento, pero tanto en el caso del precio de la gasolina como en el del gasóleo, ya son máss caro que en la última semana de marzo, antes de que se comenzara a aplicar el descuento, con lo que puede decirse que la subida sufrida desde entonces ha absorbido por completo la totalidad de la ayuda.

Fenadismer promueve una macrodemanda contra las petroleras por los sobrepecios.

Estrategia de las petroleras

A este respecto, Fenadismer ya denunciaba en marzo que las compañías petrolíferas estaban llegando a adelantar en los precios de venta final de los carburantes las posibles alzas futuras del crudo, pese a que el producto en stock, que es el que se se estaba vendiendo en las estaciones, había sido adquirido a precios muy inferiores.

Ese mismo mes, solicitaron al Gobierno que interviniera el mercado de los carburantes en España, limitando los precios máximos de venta, y en junio, de nuevo han vuelto a insistir en que resulta “inadmisible” que unos de los grandes beneficiados de la crisis sean las grandes compañías energéticas, que están obteniendo “unas ganancias escandalosas” a costa de los pequeños consumidores.

Detrás de estos beneficios abultados, explican, se encuentran los márgenes de comercialización que están aplicando las petroleras en el refinado en la venta de los combustibles, aprovechando el precio récord del crudo.

En su opinión, las subvenciones que el Gobierno establezca no van a cubrir nunca la escalada de precios que imponen las petroleras ya que rápidamente absorben estas ayudas, en beneficio propio.

La intervención del mercado de distribución de los carburantes para limitar los precios de venta permitiría que puedan seguirse prestando con normalidad los servicios de transporte”

En cambio, la intervención del mercado de distribución de carburantes por parte del Gobierno permitiría que puedan seguirse prestando los servicios de transporte con cierta normalidad.

La situación ha llevado a la Federación a promover una nueva macrodemanda contra las petroleras por los sobreprecios que están aplicando a los combustibles vendidos en España.

Igualmente, en las últimas semanas ha planteado que la bonificación sea gestionada directamente por la Agencia Tributaria, aplicando un sistema de devolución mensual según los litros consumidos en el mes anterior, para evitar de este modo que pueda ser absorbida por las petroleras al aplicarla a sus clientes.

Por su parte, desde la Confederación Española de Empresarios de Estaciones de Servicio ponían en mayo el foco sobre la incertidumbre existente en las estaciones de servicio respecto al pago por parte de la Agencia Tributaria de los 20 céntimos de bonificación, pues muchas han tenido que adelantar los 15 céntimos correspondientes al Gobierno.

Si se comparan los datos que maneja la CEEEs con los de 2019, han desaparecido 492 empresas del sector y se han destruido 1.516 puestos de trabajo.