En un entorno socioeconómico complicado para la industria marítima global en su conjunto, el transporte marítimo de productos frescos mantiene el crecimiento de los últimos años y ha aumentado un 4% en 2016, ejercicio en el que se han movido por mar más de 108,5 millones de toneladas, el equivalente a 16.900 buques frigoríficos cargados con un promedio de 14.158 m3 o a alrededor de 7,3 millones de TEUs de mercancía en contenedores frigoríficos.

Este incremento, recogido en el último análisis del mercado reefer de la consultora Dynamar, está en línea con el experimentado en los últimos años, de entre el 4% y el 5% anual, según datos de la misma consultora.

El transporte marítimo de productos perecederos que necesitan de temperatura controlada crece, un año más, por encima del transporte marítimo en su conjunto. De acuerdo con la información de Clarckson, recogida en el Informe Anual 2017 de Anave, la demanda de este modo de transporte, que mueve más del 90% de la mercancía que viaja por el mundo, ha crecido un 2,7% en 2016 hasta un total de 11.091 millones de toneladas.

El transporte marítimo de productos perecederos a temperatura controlada ha crecido en 2016 por encima del transporte marítimo en su conjunto.

Aunque el peso del producto fresco sobre el total transportado por vía marítima apenas representa el 1%, tanto las navieras “tradicionales” como los grandes operadores llevan años preparándose para satisfacer las nuevas necesidades de esta demanda al alza.

Sin embargo, la reducción de los precios que afecta a todo el transporte marítimo no ha sido ajena al intercambio de productos frescos. Los fletes para los buques convencionales han marcado en 2016 mínimos de 10 años y el precio medio de enviar un contenedor reefer de 40 pies se sitúa en 700 dólares. Mientras este importe es ligeramente superior al que se puede pagar por un contenedor convencional, el precio de un reefer, que ronda los 13.500 euros, es seis veces superior al de un contenedor estándar.

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Probablemente, esta sea una de las razones que han motivado que la construcción de contenedores reefer se haya reducido a la mitad entre 2015 y 2016, situándose en este último en 135.000 TEUs. Otra causa posible es que la industria marítima no quiera cometer errores del pasado sobrecargando la oferta de una demanda que actualmente es asumible para no lastrar los precios.

Seatrade se pasa a los contenedores

El transporte de productos perecederos ha venido trasladándose durante los últimos años de los buques “convencionales” para mercancía refrigerada a los portacontenedores, una tendencia que se mantendrá en los próximos ejercicios según los expertos.

Tanto las navieras “tradicionales” como los grandes operadores llevan años preparándose para satisfacer las nuevas necesidades de transporte refrigerado.

Si bien es cierto que aún existe una cartera global de buques reefer de 16 unidades, la mayor parte de ellos irán destinados a buques pesqueros, según Dynamar, y la flota global irá reduciéndose hasta las 400 unidades en 2025, aproximadamente un 35% menos que los 619 buques operativos a día de hoy. Esto se producirá porque casi un tercio de las embarcaciones que operan actualmente estos tráficos habrán alcanzado en esta fecha los 30 años de vida, momento en el que se suelen mandar al desguace.

No obstante, la combinación de unos precios inusualmente bajos para el petróleo y la chatarra en 2016 han propiciado que sólo 10 barcos se hayan destruido en el último ejercicio. Para el presente 2017, con la nueva subida de precios que está viviendo el petróleo, los expertos esperan un mayor achatarramiento.

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Como prueba del éxodo de los buques tradicionales a los contenedores, es más que simbólico que la mayor empresa de transporte de mercancía refrigerada del mundo, Seatrade, haya iniciado su transformación hacia el transporte contenerizado.

En enero de 2017, la compañía desplegaba los cuatro primeros portacontenedores de una orden de seis buques en un nuevo servicio diseñado íntegramente para el transporte refrigerado: El ‘Meridian’, que conecta puertos de Nueva Zelanda, Perú, Estados Unidos, Europa y el Pacífico Sur.

Tras los mínimos de los precios de los fletes en buques convencionales, el precio medio de enviar un contenedor reefer de 40 pies se sitúa en 700 dólares.

Con 2.250 TEUs de capacidad y entre 670 y 770 enchufes, estos buques pueden ser cargados en su totalidad con contenedores High Cube de 40 pies. De no realizar cambios en su programa ‘Renovación de flota 2020’, la compañía sumará otros 14 portacontenedores en los próximos cuatro años.

Estos se unirán, además, a los ocho portacontenedores de entre 1.100-2.500 TEU, con entre 250 y 500 enchufes, que opera actualmente en dos servicios diferentes: Agadir – San Petersburgo y El Caribe – Norte de Europa.

Más allá de Seatrade y otras navieras especializadas que también han visto reducida su flota en 2016, como Frigoship y Green Sea en cinco y tres buques, respectivamente, algunos operadores siguen apostando por el transporte tradicional.

Es el caso de Star Reefer, que este 2017 ha incorporado el primer buque de los cuatro que tiene en cartera, que además son los de mayor tamaño de los 16 que están en construcción actualmente en todo el mundo.

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