Entre la sombra de la recesión y el retroceso de la demanda

Se abre un nuevo año de incertidumbre. A la espera de ver cómo evoluciona el panorama, parece que se disipan los riesgos de una recesión, aunque la debilidad de la demanda y el cuadro económico, con el dinero más caro y el panorama aún turbio, parecen dar paso a un ejercicio de oferta y demanda contenidas.

18/05/2023 a las 14:12 h

El transporte de mercancías por carretera afronta un 2023 con señales mixtasy la incertidumbre propia de estos tiempos que se abrieron a finales de 2019 y que no terminan de cerrarse.

En este contexto, mientras que algunos de los indicadores económicos más recientes parecen alejar el fantasma de la recesión, la espiral inflacionista parece haber herido de gravedad a la demanda de los consumidores, principal motor para la actividad de transporte.

En cualquier caso, lo que sí que parece garantizado es el hecho de que los costes, principalmente el de los combustibles, se mantendrán en valores altos, al menos durante la primera mitad del ejercicio.

Paralelamente, la inflación ha obligado al Banco Central Europeo a aumentar los tipos de interés oficiales, lo que encarece la financiación de las empresas, en un contexto de mercado en el que el ajuste entre oferta y demanda parece favorecer el incremento de los precios, aunque esta tendencia no se refleja de manera clara en una mejora los márgenes empresariales, dado que los costes también están evolucionando al alza.

[sumario]La incertidumbre sigue siendo la clave para el mercado europeo de transporte, aunque los más recientes análisis económicos parecen descartar inicialmente una posible recesión en el Viejo Continente”.[/sumario]

En este sentido, el más reciente estudio de Iru, Transport Intelligence y Upply sobre el mercado europeo de transporte pronostica un 2023 con menor demanda, pero sin llegar a caer bruscamente, a la vista de que las tensiones inflacionistas parecen ir a menos y, al tiempo, también parece reducirse el precio de la energía.

Con más detalle, el trabajo prevé un crecimiento de la demanda de transporte para todo el ejercicio de un 1,1% con precios que se mantendrán altos al menos durante la primera mitad de 2023, dada la presión que ejercen los costes.

Así pues, parece ser que la evolución del precio del gasóleomarcará una posible oscilación a la baja de las tarifas más adelante.

 

Pese a la incertidumbre, la sostenibilidad sigue siendo un reto para el sector.

En definitiva, la primera mitad del año mantendrá un esquema similar al de los últimos meses de 2022, aunque, visto lo visto en los últimos años, cualquier circuntancia puede implicar un cambio de las perspectivas iniciales.

Además, el mantenimiento del conflicto bélico en el este de Europa tras la invasión rusa de Ucrania persiste extendiendo sus consecuenciassobre la evolución de los precios de los derivados del petróleo, fundamentalmente gasolinas y gas, así como diferentes productos alimenticios y materias primas.

[sumario]La evolución del precio de los combustibles marcará cómo varían las tarifas, con la vista puesta en las consecuencias que tiene el conflicto bélico entre Rusia y Ucrania sobre el suministro y producción de la energía”.[/sumario]

¿Y la sostenibilidad para cuándo?

Entre este panorama complejo, la sostenibilidad parece haber pasado a un plano inferiorentre las prioridades de las necesidades que tienen los clientes de garantizarse capacidad de transporte.

Pese a ello, los fabricantes siguen apostando por vehículos que tienden a reducir el consumo de combustible y que impulsan el uso de carburantes más sostenibles, aunque las dificultades en la financiación de las inversiones y la falta de músculo de las empresas impiden que el sector se lance a cuantiosas inversiones en flota.

De hecho, el análisis de una consultora británica apunta que el parque europeo de semirremolques se habrá incrementado un 1,2% de media entre 2021 y 2023,con menos renovaciones y más aumentos de flotas.

En este contexto, los fabricantes redoblan sus apuestas por ofrecer vehículos más sostenibles, lo que implica un aumento de la ofertade estos vehículos.

La sostenibilidad es un retotanto para la industria como para los transportistas, exigidos cada vez más por los clientes, pero el mercado no parece muy proclive a crecer, principalmente porque viene de un mercado muy competitivo y ahora se enfrenta a un panorama que no ofrece la estabilidad necesaria para afrontar nuevas inversiones, tanto por el lado del contexto económico general, como por el lado de la incertidumbre tecnológica, especialmente tras el reciente caso del brutal incremento de los precios del gas natural.

Las necesidades de transporte seguirán creciendo pese a la incertidumbre.

Renovado interés

A su vez, la necesidad que tienen las empresas de garantizarse capacidad de transporte ante posibles nueva disrupciones en las cadenas de suministro ha devuelto el interés del capital por hacerse con empresas de transporte.

De hecho, los análisis apuntan que la demanda de servicios de transporte de mercancías por carretera va a seguir creciendo a buen ritmo incluso si se diera una situación de recesión.

Lo cierto es que parece que el interés gana efervescencia,tras unos últimos meses también movidos en cuanto a operaciones empresariales.

Sin embargo, el sector anticipa nuevos movimientos con navieras y fondos de inversión como posibles protagonistas de nuevas compras en diferentes segmentos, desde la paquetería al frigo.

Lo cierto es que algunos de estos inversores manejan datos que hablan a las claras de las crecientes necesidades que tienen algunos grandes clientes europeos de contar con capacidad de transporte, ante la cada vez más perceptible escasez de oferta y la falta de conductores.

En esta misma línea, las disrupciones en las cadenas de suministro de los tres últimos años apuntan que es imprescindible garantizar el transporte tanto para asegurarse un abastecimiento adecuado de bienes intermedios y materias primas que permitan mantener la producción, como para, ya con los productos terminados, estar en disposición de alcanzar los mercados en tiempo y forma.

Todos estos factores parecen poner el énfasis en un sector que ha demostrado ser esencial para el mantenimiento de la actividad económmica contra viento y marea, incluso en las peores condiciones.

Los diferentes actores de las cadenas de suministro parecen haber tomado nota de estas necesidades, del papel clave del transporte y, en particular, de la flexibilidad y capilaridad que aporta de manera imbatible la carretera.

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