Se barajan precios de compra, venta, incidencias de personal, factores exógenos y ahora hasta impactos epidemiológicos, en cuestión de minutos antes de ofrecer un precio de compra o venta de un servicio de transporte en el que la empresa se juega el margen mensual de ese activo y en muchos casos la buena o mala relación con un cliente que puede llegar a ser estratégico.

Durante años el sector se ha preocupado de adquirir e implantar todo tipo de tecnologías (con mayor o menor éxito) para controlar, mejorar, monitorizar, medir y a la postre mejorar la gestión empresarial en un sector que siempre ha pecado de operar en entorno de cash-flow negativo.

No hay que decir que cualquiera que opere en el sector del transporte pesado ha de tener un sistema de almacenamiento y archivo de los ficheros del tacógrafo, o que la mayoría de las empresas de un tamaño razonable cuentan con un sistema de gestión de flotas, también hay un gran número de empresarios que ya hace muchos años hicieron el esfuerzo de instalar un programa informático para facturar, contabilidad, gestión de costes, etc.

Mención especial cabe aquellos que se lanzaron hacia un sistema de planificación de cargas, dejando obsoleta la famosa “sábana”, que en muchos casos se transformaba en una gran pizarra en el departamento de tráfico.

Sin embargo, todo lo anterior no tiene el impacto deseado ni genera los retornos de inversión esperados, el famoso ROI que todo consultor o vendedor de tecnología lleva en todo momento como abanderado de “bona fide”; la integración de sistemas y el GiGo.

GiGo es un acrónimo que hace referencia en entornos de computación a su acepción inglesa Garbage In, Garbage Out ”.

La integración de sistemas en muchos casos se ha demostrado como esa pieza en el puzle en el que el empresario de transporte pasa de adquirir un software estándar de mercado, porque no le renta desarrollar uno a medida, a precisamente desarrollar un software a medida que sea capaz de integrar dos softwares estándar, paradojas de la vida. Pero el factor GiGo es algo que no necesita de otra cosa que, de cultura corporativa, habilidades de gestión empresarial y establecimiento de políticas de gestión de procesos entre otras cosas.

GiGo es un acrónimo que hace referencia en entornos de computación a su acepción inglesa “Garbage In, Garbage Out”, que no es ajeno a lo que sucede en el tejido empresarial estos días, no solo español si no en cualquier latitud y como no ha de ser menos en el vertical del transporte de mercancías. Es algo que no sucede de un día para otro, pero sus repercusiones negativas hacen que solucionarlo sea más complicado a medida que avanzamos en el tiempo como de un cáncer que no se detecta y se trata en sus primeros momentos dejando que se haga metástasis; para entonces ya será tarde.

La mejor manera de solucionar y asegurarnos de que la información que nos dan todos esos sistemas en los que hemos hechos grandes inversiones para tomar esas decisiones en minutos en las que nos jugamos el margen del mes, un potencial impagado, una avería de uno de nuestros camiones se llama Gobernanza de Datos, que no solo tiene que ver con implantar herramientas de Big Data o Inteligencia Artificial, si no que va más bien de hacer que nuestra empresa este más orientada a gestión por datos, que apoyen o desmientan lo que nuestra experiencia nos dicta, que a gestión por emociones.