En la última década, el uso intensivo de las nuevas tecnologías ha transformado la actividad logística, que ha pasado de ser un mero centro de coste a convertirse en un elemento estratégico para la competitividad de cualquier empresa.

En los últimos diez años, la logística se ha embarcado en una auténtica revolución tecnológica. Automatización, RFID, IoT, softwares de gestión de flotas o de almacenes son algunos de los aspectos en que más se ve la evolución vivida en la última década.

La digitalización de la logística y el transporte implica la progresiva desaparición de la documentación en papel, con lo que se gana en eficiencia y agilidad en el tratamiento de todos los trámites administrativos y burocráticos.

Pero la transformación digital va más allá e implica un cambio cultural de muy profundo calado en el que se necesita la imprescindible colaboración de los equipos.

Quizá, el desarrollo tecnológico que más está transformando la actividad logística y de transporte es la visibilidad de las operaciones.

A medida que la actividad logística y de transporte se ha convertido en un elemento de competitividad empresarial de primera magnitud, las empresas han necesitado tener un control exhaustivo y sin puntos ciegos de sus cadenas de suministro.

El uso de las nuevas tecnologías ha supuesto un incremento de las capacidades para recoger datos, canalizar la información y poder transformar la gestión logística en una actividad proactiva.

Además, las herramientas de visibilidad también facilitan el tránsito hacia cadenas de suministro más resilientes y ágiles, capaces de adaptarse incluso en entornos de gran incertidumbre.

A medida que las nuevas tecnologías estrechan el control sobre las actividades logísticas y de transporte, estas ganan nuevas capacidades para orientar sobre tendencias en la demanda o para reaccionar ante dificultades en la producción o el suministro.

De igual modo, la visibilidad refuerza la colaboración entre los diferentes actores de la cadena gracias al intercambio de información a tiempo real, lo que facilita la coordinación de acciones ante posibles riesgos o amenazas, así como ante cualquier incidencia.

Sin embargo, la gestión logística es una labor humana. Las herramientas de visibilidad aportan un plus de competitividad y de control, ofrecen información e indicadores clave, pero son las decisiones de los responsables las que marcan la diferencia, una diferencia que ahora más que nunca tiene su fundamento en un conocimiento estrecho y directo de todo lo que está pasando en la cadena de suministro.