Es uno de los tópicos del sector: El transporte de mercancías es un sector muy atomizado, con empresas pequeñas.

Además, esta frase suele completarse con otra más: el pequeño tamaño de los transportistas dificulta su capacidad para negociar las condiciones de los servicios, y de manera particular los precios.

Todo ello es verdad, los últimos registros del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana reflejan que la media de vehículos autorizados por empresa es de 4,41 en el caso del transporte pesado.

El registro hace una década era de 3,59.

En el caso de los vehículos ligeros el registro es aún menor, con una media de 2,15 unidades por empresa. Diez años antes era de 1,93.

En la evolución de estos registros conviene tener en cuenta que entre 2008 y 2014 disminuyó la media por empresa de vehículos pesados autorizados de ámbito nacional a causa de la crisis financiera internacional y también porque en 2008 se canjearon por ámbito nacional las de ámbitos comarcal y local.

Posteriormente, en 2015 cambia la tendencia y comienza a aumentar la media por empresa de vehículos pesados autorizados de ámbito nacional.

Las empresas de un vehículo, las más abundantes

Si se tiene en cuenta la distribución del número de empresas, son mayoría las empresas que tienen solamente un vehículo autorizado, algo que es más acentuado en vehículos ligeros que en pesados.

En concreto, un 52,9% de las 60.717 empresas de transporte pesado público que hay en España este año tienen un único vehículo, con lo que suman 32.122.

En el caso del transporte ligero, 37.524 tienen solo una unidad, con lo que suponen un 69,6% del total de 53.885 del país.

En enero de 2011, las empresas de transporte pesado con un solo camión eran un 48,3% del total. Dentro del transporte ligero, las de una única unidad hace una década contabilizaban un 67,8% del total.

Consecuentemente, en este período ha crecido el porcentaje de las empresas de un solo camión y, al tiempo, se ha reducido ligeramente el porcentaje de empresas de transporte ligero con un solo vehiculo.

Poco peso en la flota de las empresas más pequeñas

Sin embargo, al mismo tiempo, pese a que las empresas de un único vehículo son las más numerosas, solo tienen un 12,4% de la flota total de transporte pesado autorizado en España.

El dato parece estancado en torno al 12% desde 2018.

Así mismo, en el caso del transporte ligero, este porcentaje asciende hasta el 33,3%.

Como consecuencia, parece que las empresas más pequeñas concentran poco volumen de flota, sobre todo a la vista de que las empresas con más de cinco camiones han pasado de ser un 53,6% del total en 2011 a suponer un 66,8% este 2022, aunque en ese período ha crecido el número total de empresas de transporte pesado en España

En definitiva, las variaciones se producen con lentitud en un mercado con una estructura bien definida que varía poco con el pasdo del tiempo.

Implicaciones

Además de la escasa capacidad de negociación con los clientes, el tamaño de empresa condiciona la competitividad del sector, algo especialmente sensible en un mercado que se juega a nivel europeo y en el que la comercialización de los servicios debe realizarse a mayor escala.

De igual modo, el tamaño de flota está relacionado con la capacidad de inversión de las empresas de transporte, algo que, a su vez, también está vinculado con la sostenibilidad de los vehículos y con su antigüedad.

De hecho, las estadísticas oficiales, en esta misma línea, confirman que la edad media de las tractoras para transporte nacional se ha incrementado de los 6,7 años de 2011 hasta los 7,8 de este 2022.

En paralelo, la x para servicios nacionales también ha pasado de los 9,6 años de 2011 a los 14,1 de este año.

Estos incrementos de la edad media del parque pesado español indican que el sector tiene un amplio margen de mejora en términos de sostenibilidad medioambiental, algo a tener en cuenta especialmente a la vista de las ayudas del plan europeo de recuperación.

Por cerrar el círculo, puede también concluirse que las empresas más pequeñas presionarían los precios a la baja.

En todo caso, el mercado parece que tiene sitio para diferentes opciones empresariales.

Sin embargo, también ofrece dudas de cara al futuro cómo se estructurará el sector a medida que los autónomos de mayor edad vayan abandonando progresivamente el transporte, en un escenario de escasez de profesionales del volante, con unas condiciones de trabajo que parecen no atraer a los jóvenes para que den un relevo adecuado.