Es un hecho bien conocido que el transporte ferroviario de mercancías en España está muy lejos de tener las cuotas de participación que se dan en otros países europeos. Si tomamos, por ejemplo, los datos del documento “La Estrategia Indicativa de desarrollo, mantenimiento y renovación de la infraestructura ferroviaria” del MITMA, el porcentaje de toneladas/km transportadas en ferrocarril respecto de las toneladas/Km totales, apenas representa, en 2019, un 5%; frente a un 17% de media en la UE.

Como señala el propio informe: “Para el caso de España, la reducida cuota modal del transporte ferroviario de mercancías se debe principalmente a la competencia con el transporte por carretera, que acapara el 95% del total de mercancías transportadas a nivel nacional”.

Ante este dilema, las autopistas ferrovías representan la mejor estrategia posible en España para incrementar significativamente la cuota modal del ferrocarril. La autopista ferroviaria no compite, sino que colabora con la carretera facilitando el transporte de larga distancia y utilizando el camión para la distribución radial y de capilaridad.

El transporte por carretera va a tener que hacer frente, antes o después, a la internalización de los costes externos ambientales y de mantenimiento de las infraestructuras: Derechos de emisión, peajes, impuestos medioambientales, etc, porque así lo irá exigiendo el calendario fijado por la UE y la lógica económica. Aquí, el ferrocarril, a través de los servicios de autopistas ferroviarias, será su aliado y no su competidor.

Corredores como el Algeciras-Zaragoza-La Llagosta hacia el noreste; Algeciras-Zaragoza-Jundiz hacia el noroeste; Valencia-Madrid-Frontera portuguesa; o Almería-Murcia-Valencia- Frontera francesa, son idóneos para la implantación de estos servicios de autopistas ferroviarias, por su distancia y por la densidad de los tráficos.  Las conexiones ferroportuarias en funcionamiento y la planificadas serán también críticas para ello.

La autopista ferroviaria no compite, sino que colabora con la carretera facilitando el transporte de larga distancia”

Debemos también felicitarnos de que el Mitma esté considerando el desarrollo de las autopistas ferroviarias como estratégicas para el crecimiento del ferrocarril de mercancías. La prioridad dada a las obras de infraestructuras necesarias, fundamentalmente la medición y ampliación de gálibos por un lado y el impulso a través de la asignación de fondos europeos en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, es una buena prueba de ello.

Verdaderamente, tenemos en estos momentos una oportunidad única de transformar el mapa actual del transporte y la logística en España, revertiendo los modos de transporte hacia un modelo más sostenible y razonable, aprovechando que tenemos unas buenas infraestructuras ferroviarias que hay que poner en valor y un sistema portuario eficiente al que se está dotando de conexión ferroviaria. No podemos desperdiciarlo.