Muchos los operadores que apuestan por los drones para simplificar y agilizar ciertas gestiones en los almacenes, como la realización del inventario, que es precisamente para lo que los está utilizando Gefco.

El mercado de los vehículos aéreos no tripulados avanza de forma imparable, aunque su regulación aún se encuentra en pleno desarrollo. A medida que aumentan los estudios y pruebas sobre esta tecnología, se multiplica el número de aplicaciones en las que puede utilizarse, y sin duda, una de sus funciones futuras será la entrega de paquetería, en la medida en que la  normativa autorice la utilización del espacio aéreo para ello.

Consciente de las posibilidades que ofrecen este tipo de avances, Mercedes ya está probando junto a la norteamericana Matternet y la suiza Siroop la entrega automatizada de paquetería con drones en enornos urbanos. Se trata de un sistema mixto para realizar sus entregas de paquetería que combina el uso de drones con las clásicas furgonetas de reparto.

Los drones permiten agilizar las operaciones en el almacén y realizar ciertas entregas de paquetería. 

Esto ofrece una reducción tanto del tiempo como de los costes de las entregas y, al mismo tiempo, un alto nivel de seguridad, ya que los drones aterrizan y despegan a dos metros del suelo, sobre el techo de las furgonetas, sin afectar a las personas que están alrededor.   

Los dispositivos utilizados son capaces de transportar paquetes de hasta dos kilos de peso desde los almacenes y llevarlos a zonas situadas en un radio de 20 kilómetros, donde el repartidor se encarga de recogerlos para entregarlos al cliente final.

También son destacables en este ámbito los avances de Rakuten, que ha iniciado en ciertas zonas de Japón los envíos de algunos productos, para que los vecinos puedan comprar alimentos y otros artículos de necesidad fácilmente.

Mientras, en Suiza se ha desarrollado el ‘Packdrone’, con un diseño plegable y equipado con un paracaídas, capaz de entregar cartas, medicamentos o alimentos a una distancia de unos dos kilómetros.

¿Ciencia ficción?

Llegados a este punto, parece imposible no citar las numerosas iniciativas de Amazon, que lleva años trabajando en diversos proyectos de entrega con drones, pese a las restricciones que está encontrando en algunos países.

Su afán investigador, con el que busca soluciones que le permitan llegar al cliente final en sus entregas, no tiene fin y desde 2017 ha patentado diversos diseños que, aunque parecen demasiado innovadores a día de hoy, podrían marcar las pautas del avance futuro de esta tecnología.

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Geodis ha desarrollado un dron que agiliza la realización de los inventarios de almacén

Entre ellos, se encuentra el de un centro logístico multinivel con forma de colmena,  desde el que se podrían enviar y recibir drones de entrega, especialmente en núcleos de gran población en entornos urbanos. Hasta la instalación podría llegar mercancía desde los camiones o incluso desde los buques, si está situada cerca del mar. Además, incluiría una zona a la que podrían acudir los propios clientes a recoger sus artículos.

Además, la multinacional está pensando en la posibilidad de construir almacenes aéreos para facilitar las entregas mediante estos vehículos aéreos no tripulados, que estarían situados en lugares donde se prevén incrementos puntuales de la demanda de ciertos productos.

DHL se ha marcado el objetivo de realizar el 70% de sus entregas de última milla, con medios limpios para 2025.

Siguiendo en esta línea futurista, se plantea la construcción de cápsulas submarinas para el almacenamiento de artículos, configuradas para recibir señales acústicas u otra señales, como corrientes artificiales, que permitan recuperar la mercancía. Esto solucionaría muchos problemas de espacio en los centros logísticos, al poder apilarse en un medio acuático de forma cuasi interminable.

Para el gigante del e-commerce, como para muchos otros en el sector, el objetivo siempre ha sido mejorar las condiciones de sus empleados mediante los nuevos avances y sobre todo, reducir el tiempo que les lleva realizar ciertas tareas.

Habrá que esperar todavía algunos años para comprobar qué aceptación tienen algunos de los desarrollos actuales en las tiendas y fábricas, y sobre todo, además de las habilidades que se exigirán en el futuro a los operarios para poder manejar estas tecnologías, qué respaldo normativo tendrán por parte de las administraciones, que son las que en último lugar deben permitir la circulación, o el sobrevuelo, de estos artilugios, en las ciudades.

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