España produce más de dos millones de vehículos al año y es el segundo mayor fabricante de automóviles de Europa. Sus plantas avanzan rápidamente hacia modelos de producción más automatizados y conectados, lo que está mejorando la eficiencia y la competitividad del sector, pero también está introduciendo nuevos riesgos relacionados con la ciberseguridad.
Teniendo en cuenta que un vehículo moderno integra decenas de miles de componentes desarrollados por proveedores de todo el mundo y que la cadena de suministro está cada vez más digitalizada y conectada, esto puede tener graves consecuencias, capaces de paralizar cadenas de producción, generar pérdidas millonarias o causar graves daños reputacionales.
No sería la primera vez que algo así ocurre, según explican desde ESET. En 2024, un ataque de ransomware contra CDK Global, proveedor de software para concesionarios en Estados Unidos, paralizó durante semanas la actividad de más de 15.000 concesionarios y provocó pérdidas directas estimadas en más de 1.000 millones de dólares. Por su parte, en Europa, un ciberataque a proveedores de Jaguar Land Rover generó un impacto económico de unos dos millones, afectando a miles de empresas.
Nuevas normativas
Ante este escenario, la Unión Europea ha trabajado en normativas como la Cyber Resilience Act, la directiva NIS2 o el estándar ISO/SAE 21434, que obligan a los fabricantes de automóviles y a sus proveedores a demostrar que gestionan la ciberseguridad de forma estructurada y continua, desde el diseño del producto hasta su operación y mantenimiento.
La responsabilidad se extiende así a proveedores de software, componentes digitales, servicios IT y operadores industriales, lo que afecta de lleno al tejido industrial español, integrado en gran medida por pymes que forman parte de la cadena de suministro de los fabricantes. Por parte de los clientes, según un informe de RunSafe Security, el 83% espera que los fabricantes revelen el origen de su software, y el 77% identifica los componentes de terceros como un riesgo de ciberseguridad.
Ventaja competitiva
Por ello, desde ESET recuerdan que la ciberseguridad no puede abordarse como una compra puntual de tecnología o como un ejercicio de cumplimiento normativo. La protección efectiva de fábricas y cadenas de suministro requiere detección continua de amenazas, capacidad de respuesta inmediata y visibilidad en tiempo real.
Por tanto, es preciso apostar por soluciones de Detección y Respuesta Administradas, que permiten a fabricantes y proveedores detectar anomalías, responder a incidentes y anticiparse a ataques sin necesidad de contar con grandes equipos internos especializados.