La electrificación de las flotas corporativas sigue avanzando en España impulsada por los objetivos de descarbonización, la presión regulatoria y la evolución del mercado. Sin embargo, el coste de los vehículos, el precio de la electricidad y las limitaciones de la infraestructura pública continúan condicionando el ritmo de adopción. Así lo refleja el Estudio sobre Movilidad Eléctrica de DKV Mobility, elaborado a partir de 1.732 entrevistas a gestores de flotas en Alemania, Italia, Francia, Países Bajos, España, Polonia, República Checa y Rumanía.
Uno de los principales indicadores del avance es la infraestructura de recarga privada. Nueve de cada diez empresas españolas que ya cuentan con vehículos eléctricos o híbridos enchufables disponen de infraestructuras de recarga propia en sus instalaciones, combinando principalmente wallboxes (31%) y estaciones de carga rápida (63%).
Además, el 69% de las compañías en España tiene previsto ampliar su infraestructura de recarga propia en los próximos dos años, incluyendo tanto la instalación de wallboxes como de puntos de recarga adicionales. Esto demuestra que las organizaciones están dando pasos concretos para integrar la movilidad eléctrica en su operativa diaria.
Más allá de la inversión en infraestructura, las empresas siguen enfrentándose a importantes desafíos en la gestión de sus flotas. A nivel europeo, la presión sobre los costes (76%), los requisitos de sostenibilidad (73%) y la electrificación de las flotas (70%) son los principales retos identificados por los encuestados, mientras que los frenos están en el precio de compra, el coste de la electricidad, la autonomía percibida y la red pública.
Costes, autonomía e infraestructura pública
Según el estudio de DKV, existen tres palancas que, si se desbloquean, pueden acelerar de forma significativa la electrificación: costes, autonomía e infraestructura pública. En el caso de España, los obstáculos señalados por los gestores de flotas reflejan esa realidad, pues el 69% considera que el precio de compra de los vehículos eléctricos sigue siendo demasiado elevado, y par el 61%, el coste de la electricidad es una barrera relevante.
Al mismo tiempo, el 69% identifica la autonomía de los vehículos eléctricos como un factor limitante, y el 65% apunta a una infraestructura pública de recarga insuficientemente desarrollada. De cara a los próximos años, el estudio apunta a una aceleración progresiva de la electrificación corporativa en Europa, mientras que en España, el elevado nivel de implantación de infraestructura propia y los planes de inversión de las compañías sugieren que la movilidad eléctrica seguirá ganando peso en las estrategias de gestión de flotas corporativas.