SANY ha presentado el SKT145Ei, un camión eléctrico y autónomo para minería que elimina por completo la cabina y el puesto de conducción, y ya lo ha puesto a trabajar en una flota automática en minas a cielo abierto. El modelo mueve hasta 90 toneladas y combina una batería de 801 kWh con motores eléctricos que entregan 990 CV y 2.300 Nm.

La novedad no está solo en la electrificación, sino en que el vehículo nace sin adaptar una arquitectura previa con conductor. Ahí aparece el giro del proyecto, porque SANY sostiene que los camiones mineros tradicionales encuentran límites cuando se intenta automatizarlos sobre una base pensada para llevar cabina, sensores añadidos y controles reubicados.
El diseño sin cabina cambia la colocación de sensores y acorta el camión
Zhang Long, jefe del equipo de SANY Intelligent Mining Solution, explicó que la arquitectura original de los camiones mineros convencionales dificulta una ubicación óptima de sensores y controladores cuando se adaptan a la conducción autónoma.
"La adaptación de los camiones mineros tradicionales para su funcionamiento autónomo se ve limitada por su arquitectura original, lo que dificulta lograr una ubicación óptima de los sensores y controladores. La plataforma sin cabina está diseñada específicamente para la conducción autónoma" - Zhang Long, jefe del equipo de SANY Intelligent Mining Solution, SANY
Con esa base, el fabricante reordena los equipos de control y deja más accesible la inspección técnica. Además, la longitud total reducida mejora el paso por carreteras estrechas dentro de explotaciones a cielo abierto, donde el radio disponible y la visibilidad condicionan cada maniobra.
Ese planteamiento ya había aparecido en otros desarrollos para extracción a cielo abierto, como camiones autónomos para minería diseñados para operar en recintos cerrados y recorridos repetitivos.
La conducción autónoma mantiene el trabajo continuo en rutas fijas de mina
Según SANY, el sistema de conducción autónoma permite que estos vehículos trabajen 24 horas al día en rutas predefinidas. El objetivo operativo es retirar a los operarios de zonas de riesgo y mantener un flujo continuo de transporte en un entorno donde las pausas del equipo repercuten directamente en la producción.
No circula en tráfico abierto. Esa diferencia delimita el uso de la tecnología, porque el SKT145Ei está pensado para recorridos cerrados, repetitivos y controlados, una lógica que también comparten proyectos mineros automatizados con trazados definidos dentro de la explotación.
Según su ficha técnica, tiene una capacidad de carga de 90 toneladas, una batería de 801 kWh y una entrega de 2.300 Nm de par máximo en sus motores eléctricos de 990 CV.