Cinco claves para adaptar las plataformas y centros logísticos al nuevo escenario operativo

El crecimiento de la automatización, la robotización y la electrificación está modificando las necesidades energéticas de plataformas y centros logístico.

12/06/2026 a las 9:59 h

La automatización de almacenes, la robotización de procesos, la electrificación de flotas o el crecimiento de centros operativos activos de forma continua están elevando el consumo eléctrico de plataformas y activos industriales, obligando a muchas compañías a replantear la forma en la que diseñan y gestionan sus infraestructuras para avanzar en la transición energética.

En este contexto, aspectos como la capacidad eléctrica disponible, la estabilidad de suministro o la flexibilidad, empiezan a convertirse en elementos estratégicos para garantizar la continuidad operativa y la competitividad logística.

A partir de su experiencia en proyectos de gestión energética para entornos comerciales e industriales, Wattkraft Iberia ha identificado cinco aspectos que marcarán la evolución energética de las plataformas logísticas durante los próximos años:

1. Dimensionar las instalaciones pensando en el consumo futuro, no solo en el actual. Muchas plataformas fueron desarrolladas en un contexto operativo diferente al actual, con menores necesidades de automatización, menor presencia de sistemas robotizados y sin contemplar escenarios de electrificación masiva.

El crecimiento de tecnologías como los sistemas automatizados de picking, la refrigeración industrial, la Inteligencia Artificial aplicada a operaciones o la carga simultánea de vehículos eléctricos está modificando de forma acelerada el perfil energético del sector, por lo que una de las prioridades pasa por diseñar infraestructuras capaces de absorber incrementos progresivos de demanda sin realizar constantes ampliaciones o modificaciones en la instalación eléctrica.

2. Pasar de un modelo de consumo pasivo a una gestión energética inteligente. El aumento de la complejidad hace cada vez más difícil operar instalaciones industriales de manera óptima únicamente a través de modelos tradicionales de consumo eléctrico. La coexistencia de múltiples activos energéticos, como sistemas fotovoltaicos, baterías, cargadores eléctricos o maquinaria industrial intensiva, obliga a monitorizar y gestionar los consumos de forma dinámica y centralizada.

En este escenario, los sistemas EMS (Energy Management System) permiten coordinar automáticamente la producción, almacenamiento y consumo energético de la instalación, priorizando recursos según las necesidades operativas, el coste energético o la disponibilidad de generación renovable. Ademá, favorecen una mayor visibilidad sobre el comportamiento energético de las instalaciones, facilitando la toma de decisiones y permitiendo detectar ineficiencias, sobrecargas o patrones de consumo que antes resultaban difíciles de identificar.

3. Incorporar almacenamiento para reducir tensión sobre la red y ganar flexibilidad. El almacenamiento energético está dejando de percibirse como una herramienta de respaldo para convertirse en un elemento operativo cada vez más relevante dentro de entornos industriales y logísticos. La posibilidad de almacenar energía en momentos de menor demanda o aprovechar excedentes procedentes de instalaciones fotovoltaicas permite redistribuir el consumo de forma más eficiente y reducir la exposición a picos de demanda eléctrica. 

Asimismo, tecnologías como el "peak shaving" permiten utilizar la energía almacenada para suavizar los momentos de mayor consumo, reduciendo tensiones sobre la infraestructura eléctrica y evitando sobrecostes asociados a la potencia contratada. En este tipo de proyectos, Wattkraft trabaja con soluciones de almacenamiento y gestión energética orientadas a mejorar la flexibilidad operativa y optimizar el aprovechamiento de la energía dentro de instalaciones comerciales e industriales.

4. Preparar las plataformas para la electrificación progresiva del transporte. La electrificación del transporte logístico y de última milla representa uno de los principales desafíos energéticos para el sector. La instalación de cargadores rápidos o ultrarrápidos implica fuertes necesidades de potencia que, en muchos casos, las infraestructuras actuales no fueron diseñadas para soportar. Además, la carga simultánea de flotas puede provocar importantes tensiones en determinados momentos operativos si no existe una gestión energética adecuada.

Por ello, el sector empieza a evolucionar hacia modelos que combinan carga inteligente, almacenamiento energético y gestión dinámica de la demanda para optimizar el uso de la energía disponible. Este enfoque no solo permite reducir el impacto sobre la red eléctrica, sino también mejorar la eficiencia de las operaciones y facilitar futuras ampliaciones de infraestructura sin necesidad de acometer desarrollos eléctricos desproporcionados.

5. Entender la energía como un elemento estratégico para la competitividad. La creciente dependencia energética de las operaciones logísticas está provocando que la energía deje de considerarse un coste operativo para convertirse en un elemento estratégico dentro de la planificación industrial y logística.

La capacidad de una plataforma para adaptarse a nuevas necesidades energéticas, integrar tecnologías emergentes o mantener estabilidad operativa frente a posibles incidencias eléctricas tendrá cada vez más impacto sobre su competitividad, capacidad de crecimiento y atractivo para operadores e inversores.

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