Con cada día que se alarga el nuevo conflicto bélico entre Israel, los Estados Unidos e Irán, la cascada de consceuencias se extiende a nuevos ámbitos de la actividad económica global.
Tras los primeros efectos en el mercado de la energía y en las cadenas de suministro globales, también es de esperar que a medida que pasan las jornadas, el lastre económico también llegue al sector inmobiliario y, más concretamente, al inmologístico.
La importancia de la duración del conflicto
Un informe de Savills al respecto de la situación dado a conocer la semana pasada anticipa que, aunque es demasiado pronto para evaluar con certeza las consecuencias del conflicto actual en Oriente Medio, también es evidente que la crisis tendrá un impacto señalado a través de los precios de la energía, la inflación, los ingresos de los hogares y los tipos de interés, así como a través de la confianza de los inversores en general.
Para la consultora, los efectos de este nuevo conflicto bélico dependerán de su duración y de su magnitud, de tal modo que sólo si las tensiones se prolongan, tendrán un impacto significativo en la inflación.
En este contexto, Savills estima que las tácticas 'wait and see' seguirán dominando la actividad inmobiliaria hasta que se aclare la situación.
A su vez, esta línea de pensamiento podría afectar a los plazos de las operaciones y a la actividad de inversión subyacente, hasta que las aguas se remansen, se establezca un nuevo equilibrio regional que traslade estabilidad al resto del mundo y se restablezca la confianza del mercado.
Concatenación de tipos, inflación, consumo e inversión
En cuanto a los tipos de interés, parece ser que la crisis bélica en Oriente Medio ha eliminado de un plumazo cualquier perspectiva de reducción en lo que queda de año. Esto se extiende incluso a los Estados Unidos, donde la presión política de la Administración Trump para que se bajen es brutal y donde hay previsto un relevo en la Fed a muy corto plazo.
Así mismo, la brutal escalada que están viviendo los precios de la energía también se trasladará a la inflación en función de la duración del conflicto y especialmente en Europa y el Reino Unido, zonas con una gran dependencia energética del exterior y, particularmente, del suministro de petróleo y gas.
A su vez, la inflación limitará la capacidad de gasto de los hogares, lo que, por su parte, reducirá las previsiones de crecimiento de los sectores productivos que buscarán así adaptarse a una menor demanda.
Como consecuencia última de todo ello, los inversores también adoptarán estrategias conservadoras, como suele ser habitual en momentos de incertidumbre, para centrarse en sectores refugio bien consolidados.
Duración y contexto político
En el lado positivo, ni los Estados Unidos ni Israel prevén una crisis bélica de larga duración. A este respecto conviene tener en cuenta el contexto político, con elecciones legislativas en los Estados Unidos, así como los costes en términos de vidas humanas y económicos.
En todo caso, no se trata de que la producción petrolífera de Irán afecte mucho al mercado, sino que sus capacidades militares y estratégicas le permiten cortar el estrecho de Ormuz, vía crucial para el transporte de crudo y gas de otros grandes productores de la zona, principalmente Kuwait y Arabia Saudí.