El Congreso de los Diputados ha convalidado el Real Decreto-ley 7/2026, de 20 de marzo, por el cual se modifica la Ley de Movilidad Sostenible para acortar de 24 a 12 meses el plazo que tienen las empresas con centros de trabajo de más de 200 trabajadores, o 100 por turno, para contar con un Plan de Movilidad Sostenible al Trabajo.
Sin embargo, según el Foro de Movilidad de Alphabet, el 64% de las empresas españolas no están preparadas todavía para cumplir esta norma, que debe ser ya una prioridad ineludible. De hecho, solamente un 11,9% de las compañías ha implementado ya un plan de este tipo.
Además, el 68,4% de los españoles desconoce la obligatoriedad de estos planes para grandes empresas. En cuanto a las medidas más deseadas por los trabajadores para mejorar su movilidad al trabajo, destaca el incentivo al uso de transporte público (43,6%), la oferta de plazas de aparcamiento (31,1%) y la disponibilidad de autobuses lanzadera y rutas de empresa (32,2%).
A las empresas ya sólo les quedan unos meses para gestionar los desplazamientos de sus empleados, sus flotas corporativas y sus políticas de teletrabajo. Es más, en el caso de las empresas que estén obligadas a contar con un plan de movilidad sostenible y sean beneficiarias de las ayudas previstas en la ley, el incumplimiento conlleva el reintegro de las mismas.
Cómo prepararse para la nueva regulación
El éxito en la adaptación dependerá de la capacidad de las empresas de contar con una hoja de ruta clara. Por ello, desde la consultoría Impulso by Pons, proponen llevar a cabo una metodología estructurada para avanzar de forma progresiva en la elaboración del plan, reducir riesgos en su implementación y asegurar la alineación entre las distintas áreas implicadas:
- Diagnóstico integral de la movilidad corporativa: Evaluación de los patrones de movilidad de la organización para identificar ineficiencias, oportunidades de mejora y puntos críticos de acción.
- Definición y diseño de una estrategia de movilidad: Coordinación de las diferentes áreas de la compañía para asegurarse de que las decisiones en movilidad responden a criterios tanto operativos como estratégicos.
- Implementación de medidas concretas: Puesta en marcha de acciones dirigidas a la optimización de los desplazamientos laborales, el impulso de alternativas sostenibles, la electrificación de las flotas y la incorporación de políticas de teletrabajo. También es importante favorecer el carpooling, carsharing corporativo y buses lanzaderas, así como instalar puntos de recarga de vehículos eléctricos o adecuar los espacios de trabajo.
- Medición, seguimiento y mejora continua: Establecimiento de indicadores para evaluar el impacto en términos económicos, así como de emisiones y eficiencia, lo que facilita la toma de decisiones basada en datos, así como la mejora del plan.
La transformación de la movilidad corporativa representa una oportunidad para mejorar la eficiencia operativa, optimizar costes y reforzar la propuesta de valor hacia los empleados. La anticipación y planificación son, sin duda, factores determinantes para afrontar con éxito el nuevo escenario regulatorio.