Las cadenas de suministro afrontan una etapa en la que la eficiencia debe convivir con la seguridad del abastecimiento, la disponibilidad de mano de obra y la transformación tecnológica y ambiental. Así lo ha planteado José María Bonmatí, director general de Aecoc, durante la apertura del XVI Congreso Aecoc de Supply Chain, con un diagnóstico articulado alrededor de tres prioridades: resiliencia, productividad y colaboración.
Asegurar el suministro ante la incertidumbre
La sucesión de conflictos, tensiones arancelarias y alteraciones de las rutas comerciales ha colocado a las empresas en un entorno de mayor fragilidad, incluso después de haber construido cadenas robustas. Para Bonmatí, los responsables logísticos deben gestionar una incertidumbre en la que los datos tampoco permiten interpretar siempre con claridad lo que está ocurriendo.
Según los resultados de la encuesta de Aecoc, cerca del 65% de las empresas consultadas señalan como preocupación el impacto del entorno sobre las cadenas de suministro. Además, un 75% aprecia efectos importantes sobre los costes, con repercusiones en energía, materias primas, envases y transporte.
La inestabilidad obliga a combinar eficiencia, alternativas de suministro y existencias.
Este escenario obliga a revisar decisiones asentadas durante años de optimización: buscar fuentes alternativas de aprovisionamiento, reconsiderar localizaciones o incorporar existencias intermedias. A la volatilidad de precios se suma el riesgo de escasez, por lo que garantizar suministros fiables y de calidad gana peso en la gestión.
Productividad y personas para sostener la actividad
El segundo eje es la competitividad de las operaciones, condicionada por los desajustes laborales, la productividad y el absentismo. Bonmatí ha advertido de la coexistencia de vacantes sin cubrir y desempleo elevado, una situación que el envejecimiento de la población puede agravar.
La asociación propone aumentar la participación laboral, abordar las causas del absentismo y desarrollar una política migratoria vinculada al empleo. También reclama situar la productividad en el centro de las políticas económicas para corregir las debilidades que limitan la capacidad de las empresas.
A estas dificultades se añade un consumidor con menor margen de gasto, según el diagnóstico de Aecoc. Bonmatí sostiene que el crecimiento agregado del consumo, apoyado en el aumento de población y el turismo, convive con presupuestos familiares presionados por la inflación, la fiscalidad y la vivienda.
Aecoc pide mejorar la productividad y adaptar la regulación a la competitividad.
Colaborar para transformar la cadena
El tercer eje pasa por abordar conjuntamente los retos compartidos, manteniendo la competencia empresarial. Aecoc defiende esta colaboración para impulsar la digitalización, la aplicación de inteligencia artificial, la descarbonización y la adaptación de la distribución urbana.
Bonmatí ha destacado el proyecto Lean & Green, con 167 empresas, como ejemplo de reducción de emisiones mediante compromisos y mediciones. También ha señalado el trabajo con más de treinta ciudades y el desarrollo de soluciones digitales sencillas para pequeñas empresas, incluido el documento de control administrativo DeCA.
Estas prioridades orientarán el plan estratégico 2027-2029 de la asociación. Su desarrollo debe acompañarse, según Aecoc, de una regulación que permita alcanzar los objetivos ambientales sin añadir cargas burocráticas que resten competitividad.