La tecnología y la sostenibilidad han pasado a formar parte de la gestión diaria del almacenamiento y la logística en frío. La automatización de las operaciones y la eficiencia energética condicionan hoy la capacidad de las empresas del sector para competir.
Así lo recoge el Anuario del Frío de Aldefe de 2025, según el cual los pedidos son más pequeños y frecuentes, el número de referencias crece y los plazos de entrega se acortan, así que las empresas buscan automatizar tareas dentro de las propias cámaras, donde el frío limita el tiempo que una persona puede trabajar con seguridad.
Por ejemplo, el "voice picking" permite actuar con las manos libres y registrar el lote y la caducidad de cada producto mientras se prepara el pedido, mientras que los AGVs o AMRs se ocupan de los desplazamientos internos y de la carga sin sufrir la fatiga del trabajo a temperaturas negativas. Algunas instalaciones utilizan también equipos diseñados para el congelado, en los que el robot trabaja a temperatura positiva mientras la mercancía permanece por debajo de cero.
Además, la base tecnológica del sector combina sensores conectados, redes 4G, 5G o satelitales y sistemas de inteligencia artificial capaces de anticipar averías o prever la demanda, de manera que la empresa pueda ajustar sus recursos antes de que aparezca un problema.
La importancia de la sostenibilidad para las empresas de frío
En este contexto, cabe apuntar que al tratarse de una actividad que consume mucha electricidad, para el sector resulta clave rebajar la factura energética y aprovechar mejor los recursos, lo que repercute directamente en la rentabilidad. Las decisiones ambientales se toman ya con criterios económicos.
Asimismo, la Inteligencia Artificial y el análisis de datos ayudan a que se reduzca el deterioro de producto y gastar menos energía, pues buena parte de los avances ambientales del sector dependen ahora de la calidad de la información que las empresas recogen y de su habilidad para convertirla en decisiones.
Por otra parte, el crecimiento de los centros de datos impulsados por IA ha disparado la demanda eléctrica y compite con la industria del frío por la electricidad y por la capacidad de conexión a la red. Estos centros se convierten en un factor clave porque empujan a los almacenes frigoríficos a gestionar mejor su energía y a preparar sus instalaciones ante posibles cortes.
El sector tiene por delante grandes desafíos, pero también cuenta con empresas cada vez más preparadas e instalaciones más eficientes. A esto se añade la fuerza de una Asociación como Aldefe, reconocida como Agrupación Empresarial Innovadora, que trabaja para que la voz del frío industrial y logístico se escuche en los centros de decisión política.