La compra on-line de productos de alimentación y bienestar personal y del hogar continúa con un ascenso lento pero constante.
Según datos del último Observatorio de Comercio Electrónico en Alimentación de Asedas, los consumidores que solo hacen la compra on-line avanzan 1,2 puntos porcentuales anuales, mientras que los que hacen la compra tanto on-line como en tienda física suman 1,4 puntos porcentuales y son ya un 30,8%.
A su vez, los consumidores que solo optan por la tienda física retroceden 2,6 puntos porcentuales y representan el 62%.
De acuerdo con el trabajo, superada completamente la crisis inflacionista, desde 2024 se confirma el avance de la compra digital, que se apoya en la convivencia entre canales.
Hacia un mercado híbrido y flexible
En este sentido, los datos apuntan a una madurez del comercio electrónico en alimentación que consolida la fortaleza estructural de la tienda física en un mercado cada vez más híbrido y flexible.
De manera particular, las categorías que dominan la compra on-line son la higiene para el hogar, con un 84%; la higiene personal, con un 82%; y alimentación envasada, con un 82%.
Por contra, persisten las barreras en el pescado fresco, con un 24%, y la carne fresca, con un 33 por ciento). Las frutas y hortalizas avanzan en confianza, con un 42 por ciento de los consumidores que las incluyen en sus carritos digitales. Entre las categorías, la comida preparada en los supermercados emerge en la compra on.line.
Supermercados como proveedores on-line
Así mismo, el documento constata que los consumidores no están abandonando los supermercados para comprar on-line, sino que están convirtiendo su supermercado habitual en su proveedor digital.
Así lo confirma el 48% de los mixtos encuestados y el 57% de los onliners. De manera generalizada, la mayor confianza va hacia el supermercado tradicional.
Por otra parte, la inteligencia artificial aparece como una opción de personalizar, inspirar y facilitar la decisión de compra, pero con un matiz de desconfianza: el consumidor quiere mantener el control de sus decisiones, toda vez que al 74% de los mixtos y el 67% de los onliners les preocupa que la IA conozca y utilice sus hábitos de consumo.