El presidente de los Estados Unidos, Donald J. Trump, se ha referido a España este pasado martes, 3 de marzo, con severidad.
El presidente estadounidense ha calificado el rechazo del país europeo a utilizar sus bases en las localidades andaluzas de Rota y Morón como punto de apoyo en sus ataques a Irán de "terrible" y ha asegurado que "he pedido cortar todos los acuerdos con España", para reiterar poco después que "vamos a cortar todo el comercio" entre las dos naciones.
Estas declaraciones han desatado un fuerte revuelo en entornos económicos españoles por sus repercusiones en algunos sectores de la actvidad exterior que tienen en los Estados Unidos uno de sus principales mercados. Es más, a nivel general, los Estados Unidos es uno de los principales socios comerciales de España fuera de la Unión Europea.
España exporta al mercado estadounidense principalmente productos químicos y agroalimentarios, mientras que importe de este país energía y bienes tecnológicos. La balanza comercial es claramente favorable a los Estados Unidos, que desde hace tiempo insisten en la necesidad de mayores inversiones en su sector de defensa.
Respuesta en España
Tras estas declaraciones del presidente Trump, el Gobierno español emitió, la tarde de este pasado martes 3, un comunicado en el que asegura que "España es un miembro clave de la OTAN, que cumple con sus compromisos y contribuye de forma destacada a la defensa del territorio europeo. También es una potencia exportadora de la UE y un socio comercial fiable para 195 países del mundo, entre ellos Estados Unidos, con quien mantenemos una relación comercial histórica y mutuamente beneficiosa".
En esta misma línea, el Ejecutivo español también argumenta que "si la administración norteamericana quiere revisarla deberá hacerlo respetando la autonomía de las empresas privadas, la legalidad internacional, y los acuerdos bilaterales entre la Unión Europea y Estados Unidos. Nuestro país cuenta con los recursos necesarios para contener posibles impactos, ayudar a los sectores que pudieran verse afectados, y diversificar cadenas de suministro".
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, se ha mantenido en esta línea de respeto al Derecho Internacional en una declaración institucional emitida este miércoles, 4 de marzo, y ha anunciado medidas para hacer frente a la situación que se abre con la nueva crisis en Oriente Medio. Además, este mismo día también se ha reunido la ministra de Defensa, Margarita Robles, con el nuevo embajador estadounidense en España.
Lo que está en juego
Con esta subida de tono están en juego no sólo los intercambios comerciales, que en todo caso están regulados a efectos de aranceles y posibles limitaciones, dentro del marco de la Unión Europea, sino también el suministro energético, principalmente de gas y la participación de algunos puertos españoles en las rotaciones de las principales navieras que llegan a los puertos norteamericanos.
Un 44% del gas que importó España el pasado enero llegaba de los Estados Unidos, que se ha convertido en el primer proveedor de esta fuente de energía en un contexto marcado por la invasión rusa de Ucrania y de dificultades diplomáticas por resolver en las relaciones con Argelia.
Además, Estados Unidos copa un 12,1% de las importaciones españolas de crudo. Sólo le supera Nigeria.
Por otro lado, múltiples empresas estadounidenses invierten y tienen agendadas nuevas inversiones en España que podrían estar en riesgo por el enfrentamiento.
En lo que respecta a las cadenas de suministro, anteriores episodios de encono diplomático han perjudicado a algunos puertos que forman parte de algunas de las principales rotaciones globales.