El regreso del ser humano a la Luna parece cada día más cerca. El éxito de la última misión Artemis parece haber impulsado a la Nasa hacia nuevas iniciativas para volver a enviar misiones tripuladas al satélite.
Sin embargo, antes de que los astronautas pisen el regolito lunar de nuevo, hay que preparar el terreno, enviar equipos y provisiones, y sentar las cimientos de la futura base que albergará terrícolas con garantías en el polo sur de la Luna.
Tres misiones, una inversión millonaria
Jeff Bezos, dueño e impulsor de Amazon, jugará un papel destacado en todos estos preparativos de intendencia para las misiones tripuladas previstas para 2028 con un contrato inicial de 188 millones de dólares al que se podría sumar otro opcional por un importe total de 280,4 millones de dólares.
La Agencia norteamericana del espacio ha contratado a Blue Origin, empresa de Bezos dedicada al transporte aeroespacial y al desarrollo de cohetes espaciales, para que le ayude en toda la logística asociada a al menos tres misiones que tienen el objetivo de establecer una base lunar en las inmediaciones del crater Shackleton.
Estas tres misiones seránn las primeras de más de una docena de misiones que se anunciarán este mismo año, diseñadas para generar datos operativos y reducir el riesgo antes de las actividades tripuladas de Artemis en la superficie del satélite.
La primera de ellas, con lanzamiento previsto para no antes del otoño de 2026, utilizará el módulo de aterrizaje Blue Moon Mark 1 Endurance de Blue Origin para transportar carga a la Luna. Esta nave aterrizará en los bordes del crater Shackleton como ensayo previo a fututas misiones tripuladas, con el fin de evitar riesgos.
A su vez, la segunda misión, prevista para a finales de este 2026, transportará más de 500 kilos de carga en el módulo de aterrizaje Griffin de Astrobotic, incluyendo un rover para futuras operaciones de vehículos terrestres lunares.
Finalmente, la tercera misión, también prevista para este año, transportará nueva mercancía de la Nasa, de la ESA, la Agencia Espacial Europea, y del Instituto Coreano de Astronomía y Ciencias Espaciales.
La Nasa calcula que a lo largo del próximo año y medio, sus proveedores finalizarán los diseños de los vehículos exploradores, realizarán evaluaciones tripuladas y certificarán las unidades de vuelo para su puesta en funcionamiento, con el fin de posibilitar desplazamientos autónomos, preparar el terreno, llevar a cabo investigaciones científicas, realizar demostraciones tecnológicas y transportar astronautas.