El pasado 10 de abril entró en vigor de manera plena el nuevo sistema EES, Entry/Exit System, de control fronterizo.
Aunque este procedimiento está pensado para el control de pasajeros de terceros países, también tiene efectos directos e indirectos sobre la actividad logística y de transporte de mercancías por carretera en la Unión Europea.
Retrasos indirectos en pasos fronterizos
Por un lado, de manera indirecta, el nuevo sistema de control fronterizo estrechará la vigilanacia sobre los pasajeros y añadirá un mayor gran de presión sobre los flujos logísticos.
En particular, se espera que hasta que se alcance cierta fluidez en el funcionamiento de los nuevos controls, se regrian mayores tiempos de espera en los principales cruces fronterizos, con interrupciones en los tráficos de camiones y trenes, así como una menor utilización de los recursos de transporte,que, en los principales corredores europeos, podrían disparara los costes y afectar a la eficiencia de la red de transporte.
Complejidad mayor para conductores de fuera de la UE
A su vez, de manera directa, el sistema EES afecta de lleno a los conductores profesionales de terceros países de fuera de la UE. El sistema registra indicadores biométricos y rastrea movimientos digitalmente, lo que genera nuevas obligaciones para las empresas de transporte.
De manera particular, los transportistas tendrán que controlar los límites legales de permanencia en territorio comunitario de sus conductores de fuera de la Unión para evitar exceder el tiempo permitido.
Todo ello llevará a tener que gestionar rotaciones de conductores más complejas, toda vez que con el nuevo EES, los cruces fronterizos se convierten, de hecho, en puntos de control, lo que obliga a desplegar una mayor planificación y a contar con más visibilidad de la actividad de los conductores.