Las roturas de stock se colocan como uno de los principales desafíos que tiene la farmacia hospitalaria en su relación con los laboratorios farmacéuticos, según un estudio de Aecoc.
Gestión de pedidos
En particular, dentro del análisis del nivel de servicio que realiza el trabajo, las farmacias hospitalarias sitúan la gestión de los pedidos como el elemento más crítico.
En este bloque, destacan la necesidad de reducir las roturas de stock, que en algunos casos pueden prolongarse durante varios días, y de minimizar los desajustes entre las referencias solicitadas y las finalmente recibidas.
Por otra parte, la recepción de la mercancía completa este primer bloque de prioridades, con especial atención a la correcta gestión del transporte, el cumplimiento de las condiciones de temperatura y el estado de los productos a su llegada a los centros hospitalarios.
En estos ámbitos, el estudio identifica puntos de mejora como el nivel de roturas de stock, la adecuación entre referencias pedidas y servidas y la gestión de las temperaturas.
Más allá del pedido
A su vez, más allá del pedido, las farmacias hospitalarias señalan la facturación y las entregas como los siguientes ámbitos prioritarios dentro del nivel de servicio.
En este sentido, reclaman una reducción de los errores derivados de discrepancias en precios o referencias, así como un mayor rigor en el cumplimiento de los plazos de entrega acordados, toda vez que, como señala Aecoc, la fiabilidad administrativa y logística es fundamental para garantizar una operativa hospitalaria eficiente y sin interrupciones, ya que los pequeños errores generan una carga adicional para los equipos de farmacia.
Relación comercial
En cuanto a la relación comercial, las farmacias hospitalarias valoran especialmente la competitividad de los acuerdos económicos, la flexibilidad en la gestión de descuentos o pedidos mínimos y, de forma muy destacada, la comunicación anticipada de incidencias relacionadas con la falta de stock por parte de los delegados comerciales.
El trabajo constata que en 2025, el valor del mercado farmacéutico español creció un 12,4%, hasta alcanzar los 36.525 millones de euros.