El sector logístico demuestra su capacidad de respuesta ante la situación en el Estrecho de Ormuz

El sector logístico ha tomado medidas desde que estalló el conflicto en Irán para poder minimizar los retrasos y mantener la eficiencia en cadenas de suministro, garantizando así la continuidad del comercio.

03/03/2026 a las 12:46 h
La principal consecuencia será el encarecimiento de la energía, con un impacto directo en el sector del transporte y la logística.
La principal consecuencia será el encarecimiento de la energía, con un impacto directo en el sector del transporte y la logística.

El cierre del Estrecho de Ormuz por parte de la Guardia Revolucionaria de Irán, en el marco del conflicto bélico que enfrenta al país con Estados Unidos e Israel, ha hecho saltar todas las alarmas en el sector de la logística y el transporte, al tratarse de uno de los corredores energéticos y comerciales más importantes del mundo.

El estrecho, como recuerdan desde UNO, concentra cerca del 20% del petróleo mundial, además de gas natural y mercancías industriales críticas, por lo que cualquier alteración en el flujo de mercancías a través de esta vía genera una volatilidad inmediata en los mercados energéticos y presión sobre los costes operativos.

La respuesta de Irán a los recientes ataques ha obligado a detener la navegación en esta zona, con cientos de embarcaciones fondeadas a la espera y las principales navieras anunciado la suspensión temporal de sus operaciones en la región. Ante el peligro existente en la zona, las aseguradoras han retirado su cobertura de riesgo de guerra, elevando los riesgos para el transporte marítimo comercial a niveles extraordinarios.

Además, este lunes por la tarde, se conocieron unas declaraciones de Ebrahim Jabari, asesor principal del comandante en jefe de la Guardia Revolucionaria, que anunció que "El estrecho está cerrado. Si alguien intenta pasar, los héroes de la Guardia Revolucionaria y la armada incendiarán esos barcos".

Presión sobre los costes

Rafael Aguilera, director de UNO, ha intervenido esta mañana en el Canal 24 horas de RTVE, donde ha explicado que de momento no está 100% cerrado y que la principal consecuencia será el encarecimiento de la energía, con un impacto directo en el sector del transporte y la logística: "A día de hoy, en cuanto a abastecimiento de materiales no está habiendo ningún problema, y aunque el conflicto se prolongara, el principal problema sería de subida de precios, más que de desabastecimiento". 

En este sentido, el conflicto ha llevado ya a un encarecimiento del petróleo y el gas, con un aumento de aproximadamente un 10%. Además, la volatilidad existente contribuirá al aumento de los fletes y tiempos de tránsito, así como a una mayor congestión en corredores secundarios, lo cual afectará especialmente a sectores que operan con inventarios ajustados y cadenas de suministro sensibles.

Desde la patronal logística, advierten de que la presión sobre los costes y la planificación logística podría trasladarse rápidamente a los consumidores si la situación persiste.

Planificación y flexibilidad

Si bien el impacto que está teniendo por el momento esta crisis es, según Aguilera, menor que la del Mar Rojo, afectando fundamentamente al tránsito de petroleros, el sector ya tiene la lección bien aprendida y ha tomado medidas desde el primer momento.

Situaciones como esta exigen la máxima rapidez en la toma de decisiones, además de una planificación anticipada y una gran flexibilidad operativa para poder minimizar los retrasos y mantener la eficiencia en cadenas de suministro.

Por ello, muchas compañías ya han implementado rutas alternativas, y están tratando de optimizar sus recursos y coordinarse con proveedores y operadores de transporte para asegurar la continuidad del comercio. La capacidad de respuesta de la logística garantiza que, incluso en condiciones extremas, el comercio internacional y la disponibilidad de bienes estratégicos continúen funcionando.

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